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¿Conoces los 6 retos del aprendizaje en una sociedad híbrida?

El mundo imaginario donde humanos y robots conviven en el mismo espacio ya está aquí, aunque no lo tengamos en el comedor de casa.

 

Hace pocas semanas, un robot dotado de inteligencia artificial superó el examen escrito necesario para ejercer oficialmente la medicina en China (1).  Los Emiratos Árabes Unidos acaban de crear en Dubai un Ministerio dedicado a la Inteligencia Artificial (2) Arabia Saudita ha concedido la ciudadanía a un robot femenino llamado Sophia, en medio de una gran controversia mediática (3).

Cuando la UNESCO plantea los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030 (4), no hace únicamente alusión a las necesidades ecológicas para luchar contra el cambio climático, o al reto económico de integrar el relevo tecnológico en el mundo laboral, sino que lanza un llamamiento al mundo para mantener la sostenibilidad social, cultural y humanista que ha de garantizar la continuidad de nuestra especie.

La sociedad actual está inmersa en una espectacular expansión de la tecnología digital, y avanza hacia horizontes inciertos. Sin apenas darnos cuenta, ya habitamos un mundo donde las redes de máquinas robotizadas toman las decisiones (¿has pensado cómo se activan los semáforos de una gran ciudad?), actúan de forma autónoma (¿sabes cómo funciona el electrodoméstico recogedor que barre la casa y se auto-enchufa cando se descarga?) y se adaptan al contexto (¿por qué los mensajes de spam acaban por cruzar los filtros de contenido de tu ordenador?). El cambio trascendente de esta nueva revolución industrial 4.0, vinculada a la Internet de las Cosas, no se encuentra en el enfrentamiento humano-máquina, sino en la estrecha simbiosis entre ambos, que se está creando el albor de una nueva humanidad tecnificada. Desde la generalización de Internet a finales del s. XX, somos humanos de cultura híbrida (física y digital), mediada por una tecnificación contextual extrema, globalizada, y cada vez más invisible. ¿Estamos preparando a los alumnos y a los profesores del mañana para abordar la enseñanza en un mundo hiperconectado?

Photo by Andy Kelly on Unsplash

La cultura instrumental es un espacio de expansión sensorial, que capacita al ser humano con nuevas habilidades: la lengua y la escritura nos permiten comunicarnos a través del espacio y del tiempo; la domesticación de los animales, los transportes mecánicos, los utensilios y maquinas de todo tipo nos facilitan la movilidad y la carga más allá de nuestras frágiles habilidades físicas; Internet y la esfera digital nos abre experiencias extrasensoriales y cognitivas inexistentes hasta ahora, al conectarnos a las cosas y las personas a través de aplicaciones y redes sociales. A medida que los avances tecnológicos se consolidan, se hacen invisibles a la consciencia de innovación, y se diluyen en el contexto. El móvil, el implante cloquear, los marcapasos o los sensores domóticos, por poner algunos ejemplos, han sido ancestros de lo que se avecina. ¿Nos hemos planteado cómo educar para un futuro que nadie conoce todavía? (5)

EL 22 de noviembre 2017 tuvo lugar en Bruselas la Conferencia “Lifelong Learning in a Technological World” (6) en la que se debatió sobre los retos del aprendizaje en un mundo en el que los humanos se rodean de tecnología asistencial en sanidad, transporte y comunicaciones. Allí, la Dra. Neus Lorenzo presentó 6 propuestas para abordar los retos de la formación docente en este nuevo mundo híbrido:

 

 

1. En la educación obligatoria: De los “silos” de las asignaturas a la Integración del conocimiento.

La escuela se convertirá en un entorno enriquecido, con extensiones digitales que pueden gestionar contenidos y datos con rapidez y eficiencia. Pregunta a Siri, Google, o Alexia y te dirán la respuesta a casi todos los exámenes que actualmente se generan en las aulas escolares. Actualmente, las asignaturas que requieren procesos de gestión cognitiva simple (identificar, recordar, aislar) se convierten en “silos” que fragmentan arbitrariamente la realidad compleja. ¿Por qué memorizar datos sin objetivo ni propósito? El fracaso escolar está asegurado, mientras no cambiemos las antigua metodologías expositivas hacia un aprendizaje “maker”, vivencial y manipulativo, orientado a descubrir problemas auténticos en contextos reales, y a proponer soluciones integradas en proyectos colectivos. Las iniciativas de STEM, CLIL, o de PBL son ejemplos de éxito que debemos generalizar.

 

2. En la educación superior: De la educación Formal, a la Informal y no-Formal.

La enseñanza posobligatoria y superior se flexibilizará para reconocer habilidades sociales y certificar competencias adquiridas en entornos no académicos. Los itinerarios educativos individuales, que actualmente generan una disociación real entre la oferta de formación académica, y la demanda empresarial de mercados emergentes y dinámicos. ¿Cómo superar la rigidez de la formación universitaria, demasiado sujeta a currículos obsoletos? Los sistemas educativos sólo pueden dejar de ser “fábricas de parados” si se abren a la realidad competencial del alumnado a través de la incorporación del reconocimiento fruto de la formación no formal, y la autoevaluación de las habilidades y los logros educativos informales. El Europass, el PEL (Portfolio Europeo de las Lenguas), o los Portafolios Digitales de curriculum personalizado, son iniciativas que deberemos reformular y desarrollar para reflejar el “Aprendizaje a lo largo de la vida” (Lifelong Learning) de cada uno de los ciudadanos.

3. Las prácticas guiadas: Estandarización o Desarrollo centrado en el alumnado.

Las prácticas, en cualquier área académica, dejarán de regirse por el número de horas de dedicación, para centrarse en logros concretos y evidencias de aprendizaje. En la actualidad, la educación del profesorado acredita las prácticas escolares básicamente por el tiempo de por permanencia a una escuela. Esta mera asistencia no permite apreciar la capacidad docente de los futuros profesores. ¿Cómo abandonar la estandarización de las prácticas “por horas”? Hay que gestionar practicas guiadas en las que el alumnado deba realizar actividades de modelaje, participar en proyectos comunitarios colectivos, o liderar propuestas emprendedoras y autogestionadas. Las evidencias concretas, más allá del tiempo de dedicación, deben demostrar el desarrollo del alumno y su nivel de dominio en un entorno real. Las redes sociales y las comunidades de interés ofrecen espacios de voluntariado, aprendizaje en servicio, crowdfunding y mecenazgo que habrá que explorar para poder financiar y retribuir los proyectos de éxito en este ámbito.   

Photo by Annie Spratt on Unsplash

 

4. Experiencia de aprendizaje: De las habilidades personales, al perfil profesional.  

En la escuela del futuro, las experiencias de aprendizaje serán registradas por las diversas plataformas de comunicación y de gestión de la información que utilice el alumnado. La huella digital de intentos y errores, tiempo de estudio o procesos de mejora servirá tanto para acreditar niveles de dominio como para disponer de resultados y evaluaciones internacionales de referencia. Con todo, las habilidades personales de relación, empatía o inteligencia emocional son difíciles de medir y de interpretar desde la interacción tecnológica. ¿Quién y cómo enseñará en escuela la gestión emocional de la comunicación de humanos-máquinas, en redes y comunidades? No se trata únicamente de acompañar en la construcción del conocimiento técnico que esto implica, sino de fomentar el perfil de profesional y ciudadano ético, que priorice la equidad y la cohesión social en la transformación digital, para conseguir un mundo sostenible. Las actitudes, los valores y los principios de inclusión, han de ser necesariamente objeto de debate, consenso y revisión constante entre los profesionales de la educación.

 

5. Desarrollo profesional: Recursos Individuales o Empoderamiento Colectivo.

En una sociedad híbrida, la identidad individual se define integrando conjuntamente los recursos individuales, aprendizajes compartido, y redes de acceso tecnológico al mundo. La movilidad de los profesionales (al extranjero o a entornos diferentes) ayuda a experimentar recursos propios, y adquirir recursos de otras colectividades. ¿Hacia dónde va el desarrollo profesional docente en una sociedad hiperconectada? El profesorado será un co-tutor socio-educativo del alumno, en su crecimiento intelectual y personal. En su desarrollo profesional, será también un gestor de espacios, plataformas, entornos y escenarios de aprendizaje. En un mundo híbrido, tanto las opciones sensoriales congénitas, como las capacidades y habilidades desarrolladas, se combinan con las oportunidades derivadas de los distintos aparatos o herramientas tecnológicas asociadas al individuo. Las extensiones que hoy conocemos (desde las gafas o el móvil, hasta los implantes o los medicamentos y potenciadores químicos del aprendizaje), se ampliarán con los injertos de memoria y de expansión cognitiva, que sin duda se asociarán al ser humano con el tiempo. Hoy en día, la conexión entre personas se ha visto enriquecida con el acceso a Internet, que aporta la ubiquidad de la información, y se verá aún más ampliada cuando se consoliden conexiones entre seres humanos y objetos, hasta horizontes que actualmente no podemos ni imaginar. En un entorno semejante, el empoderamiento colectivo sólo puede funcionar con fuertes principios de respeto hacia la libertad ajena, la empatía hacia sus necesidades y el reconocimiento a sus esfuerzos en convivencia. 

 

6. Información 4.0:  Colaboración Humano–Máquina en una Sociedad híbrida.

Las herramientas en red generan un contexto increíblemente activo y enriquecido, con los avances de la Inteligencia Artificial. ¿Qué es, y cómo afectará a la educación? El uso de la ingente cantidad de datos (BigData) permite entrenar ordenadores en algoritmos estadísticos, para el reconocimiento de imágenes, textos, sonidos y correlaciones basándose en la regresión y la selección del error mínimo. Estos procesos automáticos de Aprendizaje Profundo (Deep Learning) están en la base de la toma de decisiones, y constituyen una zona desconocida, invisible y automatizada de la evolución tecnológica. Las máquinas robotizadas con Inteligencia Artificial aprenden, y son capaces de identificar los elementos de la realidad, realizar operaciones cognitivas en contextos precisos, y proponer acciones autónomamente, sin soporte humano. Es la llamada Información 4.0, los circuitos de información efímera, fragmentada, reutilizable, multiplataforma, que las máquinas pueden procesar en comunicaciones encriptadas, para sugerir, seleccionar o filtrar información a los usuarios. Muchas de las tareas de instrucción docente que hacen hoy en día los profesores, pueden hacerlas perfectamente los robots o agentes de Inteligencia Artificial. Hemos de aprender con urgencia cuál es el valor añadido de un profesor humano, y potenciar la colaboración humano-máquina en beneficio del relevo generacional. Las máquinas aprenden rápido: los humanos no podemos quedar atrás.

Aunque es imprescindible hacerlo, no será suficiente con desmitificar la programación y popularizar la robótica en las escuelas. La Semana del Código y los concursos de Lego League son un primer paso que puede ayudar a paliar el terrible déficit de estudiantes técnicos y de profesionales expertos en las ciencias emergentes. Pero se necesitan aún más estrategas y emprendedores que aborden la gestión de proyectos con flexibilidad para liderar el cambio y la transformación que se avecina.

Se hace evidente que la lista de conocimientos que definen algunas asignaturas universitarias está obsoleta, y hay que suplirlas por rúbricas de progreso y de dominio, en áreas y competencias que el alumnado deberá “saber hacer” si quiere tener alguna oportunidad en el mundo laboral. El currículum ha dejado de ser el conjunto de temas a estudiar, para definirse como el proceso que permite adquirir actitudes y principios de crecimiento personal y competencias de desarrollo socio-laboral. Aprender a aprender implica aprender a implicarse, colaborar, liderar proyectos y esforzarse por mantener equipos profesionales eficientes y sostenibles.

Una educación 4.0 tendrá en consideración el alumno integral (la persona y su extensión tecno-cultural), y priorizará tanto su capacidad de adaptación a contextos diversos y cambiantes, como la capacidad de transformar el entorno y actuar colectivamente para conseguir un mundo más justo para todos. Para ello, hemos de empezar por cambiar el sistema educativo.

 ¿Nos atrevemos?

Dra. Neus Lorenzo / @NewsNeus
The Transformation Society co-founder

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Fuentes utilizadas:

  1. XinHua http://news.xinhuanet.com/english/2017-08/20/c_136540520.htm
    Castellano: https://mundo.sputniknews.com/tecnologia/201708211071750337-china-presenta-robot-diagnostica-enfermedades/
  2. Fuentes: https://lacienciameencanta.com/dubaiministrointeligenciaartificial/
    http://www.emol.com/noticias/Tecnologia/2017/10/19/879896/Emiratos-Arabes-apuesta-por-la-ciencia-con-nuevo-ministerio-de-inteligencia-artificial-y-un-viaje-a-Marte.html
    http://www.ansalatina.com/americalatina/noticia/tecnologia/2017/10/19/crean-ministerio-de-inteligencia-artificial_2195ace0-3f78-4e37-970b-7dc0b759bf41.html
  3. Fuentes: https://globalnews.ca/news/3844031/saudi-arabia-robot-citizen-sophia/
  4. Programa oficial: https://es.unesco.org/sdgs
  5. La autora lo planteaba a principios del 2017 en ELTOC 2017: https://www.slideshare.net/nlorenzo/learning-for-the-unknown-eltoc-2017
  6. Programa: http://lllplatform.eu/lll/wp-content/uploads/2017/10/11.LLLWeek_ATEE_LL-in-a-Technological-World_22Nov2017-2.pdf

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Publicado el 10.12.2017 por Juanmi Muñoz

Categorías:

La riqueza del InfoCompost en un mundo interconectado

Resumen

  • Del reciclaje ecológico al InfoCompost informativo
  • A la búsqueda de la sostenibilidad comunicativa
  • La abundancia indiscriminada, un reto educativo
  • Lo más difícil: el descarte

Abstract:

Igual que nos implicamos en el reciclaje de materiales para mantener el equilibrio ecológico, nos enfrentaremos en breve a la necesidad de eliminar el exceso de información y de reutilizar lo esencial en nuevos contextos. Descartar la acumulación innecesaria, y transformar el conocimiento significativo en nutriente social es un InfoCompostaje necesario. El reto de la educación está en potenciar la selección de conocimiento y gestionar el descarte.

Imagen 1. Ref: http://img04.deviantart.net/7d72/i/2013/274/b/8/deconstruction_book_by_halestormchick-d6ou9xn.jpg

 

Del reciclaje ecológico al InfoCompost informativo

¿Dónde se tira el plástico, el metal o el vidrio? ¿Dónde irían unas gafas rotas?
Esta última pregunta tiene sentido gracias a un hábito necesario pero muy reciente: el reciclaje.

Hace apenas quince años, el reciclaje de los desperdicios urbanos era una tendencia vanguardista e innovadora, estrechamente relacionada con los movimientos ecologistas y solidarios, a veces marginales, preocupados por el cambio climático, la polución y el consumismo desproporcionado.

Hoy día, el reciclaje se ha abierto camino hasta integrarse en los comportamientos de la ciudadanía responsable. Reciclar responde hoy en día a planteamientos de política municipal, altamente reglamentada y asimilada a procesos ordinarios de integración social.

A pesar de estar actualmente promovido por instituciones estatales y locales, el reciclaje se realiza de forma poco eficiente, a menudo sin propósito claro y lejos del impacto ambiental deseado. Todavía estamos intentando descubrir formas de reciclaje que permitan la óptima reutilización de materiales y la sostenibilidad de los procesos. En un mundo de abundancia y exceso, saber seleccionar y transformar es un conocimiento esencial.

El crecimiento de la realidad digital, en entornos virtuales y comunicativos, ha generado una nueva necesidad de selección, reciclaje y transformación, más allá del mundo físico. ¿Dónde van a parar las páginas de diarios virtuales obsoletos? ¿Quién se encarga de eliminar los documentos antiguos de las empresas o las instituciones? ¿Qué pasa con los perfiles en las redes sociales de las personas que fallecen?

Vivimos en una sociedad altamente comunicativa, donde la industria más tradicional tiene una base informativa explícita. Incluso la industria del automóvil o de maquinaria pesada tienen un componente material comunicativo, de interacción con el usuario, intercambio de datos y registro documental. Los coches nos hablan, nos muestran información y anotan nuestras conductas y hábitos en la forma de conducir. Esta información fragmentada se halla actualmente en proceso de fusión, por los mecanismos de conectividad extrema en la Internet de las Cosas, y los procesos analíticos de integración en el Bigdata. La abundancia y el exceso de información se ha infiltrado también en el espacio virtual, y está creciendo exponencialmente.

La gestión del InfoCompost[i] , del producto informativo acumulado, se está abriendo paso en los planteamientos de ecología virtual, que se interesan por la sostenibilidad comunicativa, la mejora de la formación empresarial, y la actualización educativa tecno-pedagógica.

Imagen 2. Ref: http://nicedrawing.com/wp-content/uploads/2016/10/book-sculpture-train-of-thought.jpg

 

A la búsqueda de la sostenibilidad comunicativa

Aprender a leer y analizar la cantidad ingente de datos existente en este mundo hiperconectado requiere nuevas habilidades comunicativas y analíticas, que están generando tendencias en el mundo tecnológico industrial. La Transmedia[ii], entendida como composición del discurso informativo a través de múltiples plataformas y canales diversificados, ha dado como resultado formas distintas de asimilar la información. No es suficiente con leer, escribir, hablar, escuchar y dialogar: hay que saber pasar de un código comunicativo a otro, descifrar textos complejos, audiovisuales, multimodales, interconectados por hipervínculos, co-creados y editados por múltiples autores en diversas lenguas. Aun así, la comunicación en el mundo actual requiere incluso otras habilidades relacionadas con la gestión del conocimiento y el pensamiento crítico.

Aprender a comunicarse en el mundo actual exige saber gestionar el mensaje esencial, la obsolescencia de la información, y la reutilización de los componentes operativos en cada momento: es el InfoCompost de nuestra experiencia comunicativa, que se convierte entonces en un nutriente básico del conocimiento compartido. La reutlización y la transformación de herramientas físicas ha sido un rasgo propio de la hominización. De igual manera, la reutilización y transformación del conocimiento, en entornos comunicativos digitales, puede ser el detonante que humanice nuestra capacidad de compartir, co-crear y colaborar de forma creativa. ¿Aprenderemos a hacerlo? Antes, tal vez, habremos de desaprender.

Igual que los primeros movimientos de reciclaje material alertaban de los peligros del consumismo indiscriminado, la industria comunicativa ha empezado a reflexionar sobre los riesgos ambientales de la sobre carga informativa en los entornos digitales. La infoxicación[iii] o exceso de datos (information overload) debería regularse con el mismo espíritu de reciclaje que se utiliza en el mundo material: reutilizando las partes útiles y significativas.

La gestión del InfoCompost es una propuesta basada en la reutilización selectiva de elementos de información que pueden ser relevantes de nuevo, en contextos distintos a los que inicialmente estaban destinados. ¿Quién no ha reutilizado alguna frase, algún párrafo o alguna idea de un documento elaborado años atrás? ¿Quién no se ha sentido inspirado por una antigua canción conocida, repentinamente recuperada en YouTube, o por un artículo ya olvidado, que nos aparece en un lugar inesperado de la red? Todos los escritores han utilizado alguna vez párrafos de sus propios textos en nuevas producciones, igual que los compositores y los políticos. Cualquier profesional con un buen portfolio personal es capaz de echar mano a su dosier de creaciones personales para generar nuevas combinaciones que añaden otras dimensiones de conocimiento, distintas y originales.

El buen InfoCompostaje nos puede ahorrar mucho tiempo, energía y dinero. Mantener indefinidamente millones de ficheros, almacenados en múltiples servidores, tiene un coste económico y ecológico real del que no somos conscientes.

Aprender a reutilizar la información existente en la red, recogida en formatos muy diversos, es una práctica de Transliteralidad (Transliteracy) propia de los entornos Transmedia en los que vivimos. Los alumnos de hoy, profesionales del mañana, han de aprender a descomponer textos escritos, orales o audiovisuales, y recomponer la información relevante en forma de Tweet, infograma o conversación en Skype.  Han de poder construir un discurso crítico sobre temas diversos a partir de evidencia claras que descarten explicaciones innecesarias.  Necesitamos desarrollar nuevas técnicas docentes que ayuden a concienciar al alumnado sobre éstas y otras prácticas esenciales para la sostenibilidad comunicativa en el mundo virtual.

Image 3, Ref: http://thechestertones.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/02/la-paradoja-de-la-eleccion-infoxicacion-the-paradox-of-choice.jpg

 

La abundancia indiscriminada, un reto educativo

Identificar los componentes del conocimiento que hay que mantener en las escuelas para las futuras generaciones es una responsabilidad educativa de gran trascendencia social, económica, política y ética.

Cuando hallamos información obsoleta en la red, la descartamos sin eliminarla del sistema: el residuo sigue allí. Lo mismo pasa con el currículum: no disponemos de mecanismos que determinen a priori si una información está anticuada o ha dejado de ser relevante en el contexto en que se generó. Hoy en día, esto es un reto aparentemente insalvable. Padecemos el síndrome de Diógenes digital.

Por primera vez, la tendencia actual de innovación en el sistema educativo intenta simplificar los contenidos, los procesos e incluso los principios sobre los que se basa la enseñanza-aprendizaje. Hemos acumulado un extenso contingente de conocimiento, a menudo innecesario, cuyo mantenimiento exige una enorme energía personal, social y económica.  No obstante, somos conscientes del riesgo que implica eliminar del sistema aquella información que puede ser necesaria en el futuro.  Todos nos resistimos a borrar ficheros antiguos, por si (tal vez) contienen algún detalle importante o significativo para nuestro próximo proyecto o nuestra siguiente investigación.

Desconocemos, en todo caso, qué información existente puede sernos de utilidad en un futuro, cómo acceder a ella de forma coherente y significativa, e incluso qué procesos nos permitirán utilizar las partes moleculares más relevantes, en un nuevo contexto.  De igual manera, no sabemos aún cómo gestionar el curriculum, cómo actualizarlo, o cómo librarnos de él, para dar respuesta a las necesidades de futuro.

Imagen 4. Ref: The Transformation Society, 2017.  infoCompostaje en entorno digitales.

Parece que Finlandia, Canadá y otros países vanguardistas se han tirado a la piscina para empezar con los recortes de datos explícitos en la escuela, y la ampliación de reflexiones de carácter abstracto, científico y social. Pero en nuestro país no se ha tomado aún ninguna determinación en este sentido.  ¿Quién se atreve a decir que los polinomios son innecesarios en la enseñanza obligatoria? Se pueden trabajan los mismos conceptos de incógnitas, en juegos informatizados ¿Qué parte de la historia debería eliminarse en la enseñanza primaria? Las reflexiones históricas pueden hacerse con reproducciones artesanales y juegos de interacción cultural ¿Qué parte de las ciencias naturales puede ser opcional en secundaria? Hay que profundizar en los temas científicos de mayor urgencia ecológica, y de responsabilidad colectiva.

Nadie ignora que las necesidades educativas están íntimamente relacionadas con la sostenibilidad emocional, económica, laboral y ciudadana, tanto de los individuos como de las comunidades.  Una de las reflexiones más recientes e inspiradoras sobre la necesidad de actualización continua en el mundo actual se puede hallar en esta experiencia, publicada en el World Economic Forum, en enero del 2017, por Saadia Zahidi:

“Durante el último año, en el Foro Económico Mundial y en otros lugares, he hecho dos preguntas a los participantes. En primer lugar, pido una demostración de las manos sobre si se sienten seguros de sus habilidades actuales a través de ellos hasta el final de sus carreras - alrededor de uno de cada cinco levantar las manos. Luego les pregunto si se sienten seguros de aconsejar a sus hijos sobre su educación para prepararse para su propio futuro: ninguno levanta la mano. Estas son algunas de las figuras más destacadas del mundo y, sin embargo, como muchos de nosotros, no están seguros de cómo se verá el futuro de los mercados laborales.” [iv]

 

Lo más difícil: el descarte

La eficacia, calidad y buena orientación del sistema educativo depende ahora de la satisfactoria actualización del conocimiento a lo largo de toda la vida. En entornos formales e informales, exigimos información de calidad, mejor formación, y espíritu de transformación[v].

Nos enfrentamos a la toma de decisiones que marcarán el futuro de la sostenibilidad cultural en las próximas generaciones, pero no sabemos aún cómo distinguir lo importante de lo accesorio. Necesitamos un enfoque estratégico en el tratamiento de la información y del conocimiento, que podemos plantear en términos de infoCompost educativo:

  • ¿Qué información hemos de seleccionar? Determinar el origen, la intencionalidad y las consecuencias de un mensaje es una habilidad esencial para acceder a la información de calidad.
  • ¿Cómo actualizamos y contrastamos el conocimiento? Hemos de disponer de mecanismos automatizados de actualización y comprobación de datos, para contrastar, filtrar y discriminar la información relevante a medida que evoluciona.
  • ¿Para qué sirve la socialización del conocimiento en un mundo tan competitivo? La transferencia interpersonal y el tratamiento colectivo del saber es trascendente para evitar el colapso del sistema por extinción de recursos.
  • ¿Por qué hemos de aprender a aplicar y reutilizar la información en contextos diferentes? En el mundo de las redes sociales, donde los usuarios somos la fuente de información y nos convertimos en mercancía digital, todos tenemos derecho a gestionar el InfoCompost de mundo virtual como un nutriente social de conocimiento compartido.

Y lo más difícil de todo: cómo nos deshacemos del material inútil, duplicado y degradado. 

Este proceso de Infocompostaje debe realizarse en un ecosistema dinámico y global, donde los humanos se ayuden de herramientas inteligentes para la selección, destrucción e interconexión de la información. Las tecnologías de comunicación y participación social son parte del problema, y serán también agente activo en el planteamiento de posibles soluciones.

Estamos asistiendo a cambios tecnológicos que comportan una estrecha colaboración humano-máquina. Es una interacción compleja, más allá de la instrumentalización mecánica que conocemos. Habremos de aprender, trabajar y enseñar, conjuntamente, con agentes y entornos de Inteligencia Artificial. Este futuro mixto abrirá (en la sociedad y en la escuela) espacios inexplorados de cognición, comunicación e interacción social. El futuro ya está aquí, aunque sea invisible y mal repartido, amigo Watson[vi].

La automatización en el control de datos, con algoritmos de adaptabilidad y aprendizaje profundo (Deep Learning), está dando un protagonismo extraordinario pero invisible a las máquinas que aprenden, que se interconectan y se auto-gestionan. También ellas habrán de planificar la descomposición de información obsoleta y su recomposición en nuevos contextos.

La Inteligencia Artificial ha llegado para quedarse. Viene acompañada de habilidades de alta definición: detección de contexto, hiper-conectividad, Internet de las Cosas, implantes y prótesis biónicas… estos elementos, en estrecha comunicación codificada y automática, están generando mensajes invisibles, ajenos a la comprensión lingüística del ser humano. Estos y otros elementos de la industria 4.0 son herramientas que el sistema educativo tendrá que explorar y aplicar en los próximos diez años.

Algunas de las aportaciones favorecidas por las estas herramientas digitales son:

  • la personalización del aprendizaje
  • el apoyo virtual a los alumnos más desaventajados
  • la diversificación de espacios educativos
  • la interdisciplinaridad y la transferencia
  • el trabajo competencial integrado e integrador
  • el tratamiento connectivista y transformativo del conocimiento
  • …   …   …

No basta con aprender nuevos conocimientos: en muchos casos, hemos de estar dispuestos a desechar los antiguos. ¿Estamos preparados?

 

By Neus Lorenzo & Ray Gallon. The Transformation Society.

Link: http://transformationsociety.net/

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

[i] “Probing Our Future” (2016) by Ray Gallon and Neus Lorenzo http://www.slideshare.net/TransformationSociety/probing-our-future

[ii] “De las Media a las Transmedia, la gestión del conocimiento en os escenarios integrados de aprendizaje” (2015)  http://odite.ciberespiral.org/comunidad/ODITE/recurso/de-las-media-a-las-transmedia-la-gestion-del/9a7bd36f-8f90-495d-9b2d-c64ce89f63f1

[iii] Infoxicación o sobre-carga informativa, (2013) Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Sobrecarga_informativa

[iv] “We may have less than 5 years to change how we learn, earn and care” by Saadia Zahidi, Head of Education, Gender and Work and Member of Executive Committee, World Economic Forum, Geneva.  https://www.weforum.org/agenda/2017/01/realizing-human-potential-skills-jobs-care-work

[v] “The Transformation Society” (2016) http://transformationsociety.net/

[vi]   "Transform learning experiences with Watson. Personalized learning on a whole new level” (2017) https://www.ibm.com/watson/education/

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Publicado el 29.1.2017 por Juanmi Muñoz

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