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La Educación Ágil: integración responsable de tecnología y pedagogía

A menudo se ha dicho que los árboles no nos dejan ver el bosque. Esta metáfora se utiliza para indicar una realidad compleja y contextual, que puede quedar oculta o ensombrecida cuando nos fijamos únicamente en hechos aislados, visiblemente relevantes. Quien analiza las evoluciones de una abeja no podrá hacerse a la idea de la importancia que tienen los insectos en todas las cadenas tróficas. Analizar exhaustivamente los planetas y el sol, no es suficiente para entender el sistema solar como un proceso orgánico y evolutivo de interdependencias e interrelaciones aceleradas. O dicho de otro modo, para utilizar una analogía más actual, quien observa las intervenciones en un hilo de Twitter, difícilmente podrá ver la dimensión real de la comunicación transmedia, que alcanza todo tipo de canales, códigos y conexiones comunicativas. ¿Has algún sistema para forzar la mirada de contexto? Posiblemente, una buena respuesta puede ser: la Educación Ágil.

La Educación Ágil

El Manifiesto for Agile (Beck, K. et al. 2001), nació como un conjunto de principios del universo de la programación informática, consolidado en torno a 4 valores orientados a la resolución colaborativa de problemas durante el proyecto de programación, y 12 principios operativos (Beedle, M. et al., 2001) que también se han aplicado a proyectos y tareas en educación (Proyectos Ágiles, 2018). Con ellos se promovía la acción rápida y efectiva de equipos organizados, que podían generar rápidas iteraciones de ensayo-error-ensayo-éxito de forma autónoma y creativa, más allá de la respuesta reactiva a un problema recurrente. En estos últimos años se han adaptado las propuestas Agile a los entornos educativos de todos los niveles (Lorenzo & Gallon, 2019), para favorecen la creación de ecosistemas de transformación digital: [Tabla1]

Valores de la Educación Ágil para la transformación digital* de los sistemas educativos

  • Potenciar los individuos y las interacciones sobre los procesos y herramientas [*RELACIONAL]
  • Priorizar el Proyecto/Metodología/ Software funcionando sobre la documentación extensiva [*AGIL]
  • Contar con la colaboración del usuario-cliente sobre la negociación contractual [*PARTICIPATIVA]
  • Activar la respuesta-proacción ante el cambio sobre planificar y seguir el plan [*PROSPECTIVA]

Principios de la Educación Ágil en la transformación digital de la educación

La principal prioridad es satisfacer al usuario / alumnado a través de la entrega temprana y continua de proyectos / metodología / tecnología / software con valor añadido.

Aceptamos que los requisitos cambien, incluso en etapas tardías del desarrollo. Los procesos ágiles aprovechan el cambio para proporcionar valor (ventaja competitiva) al usuario/alumnado.

Entregamos frecuentemente proyectos / metodología / tecnología / software funcional, (cada dos semanas y/o dos meses), con preferencia en el período de tiempo más corto posible.

El equipo directivo (los responsables de la organización) y los docentes y alumnos (planificadores y usuarios) trabajamos juntos de forma cotidiana durante todo el proyecto.

Los proyectos se desarrollan en torno a individuos motivados. Hay que darles el entorno y el apoyo que necesitan, y confiarles la ejecución del trabajo.

El método más eficiente y efectivo de comunicar información al equipo de desarrollo y entre sus miembros es la conversación personal (cara a cara).

El proyecto/metodología/tecnología/software aplicado y funcionando es la medida/indicador principal de proceso.

Los procesos ágiles promueven el desarrollo sostenido de proyectos. Los promotores, planificadores y usuarios (profesores y alumnos) debemos mantener un ritmo constante de trabajo.

La atención continua a la excelencia técnica y al buen diseño mejora la agilidad.

La simplicidad, o el arte de maximizar la cantidad de trabajo no realizado, es esencial (evitar lo superfluo).

Las mejores arquitecturas, requisitos y diseños emergen de equipos auto-organizados.

A intervalos regulares, el equipo reflexiona sobre cómo ser más efectivo para, a continuación, ajustar y perfeccionar su comportamiento en consecuencia.

Tabla 1.-Valores y principios de la Educación Ágil, traducidos y adaptados del Manifiesto Agile por Neus Lorenzo (2020)

 

El desarrollo del planteamiento Ágil en educación ha comportado diversas técnicas de planificación y colaboración, que a menudo siguen la misma línea del trabajo empresarial en equipos autónomos nacida en los años setenta, pero incorporan la responsabilidad y la disciplina en la autonomía de gestión (SCRUM, LEAN, Design-Thinking, etc). Con todo, centrarnos únicamente en la aplicación puntual de un método no nos ayudará a visualizar su impacto potencial. Debemos entender la importancia de su escalabilidad, estudiar su potencial sostenible, y esforzarnos por implicar al alumnado y conseguir la implicación general. Profesores, alumnos y familias tienen su propio papel y responsabilidad en el trabajo en red, y comparten distintas formas de presencia en una sesión a distancia o en un proyecto virtual. Todos ellos son parte del aprendizaje organizacional del centro educativo, y tienen una enorme importancia en la transformación y la creación de un nuevo ecosistema para la enseñanza y el aprendizaje a lo largo de la vida. ¿Cómo puede la Educación Ágil favorecer el cambio global, a través de las TIC? (TIC: Tecnologías de la Información y la comunicación).


Photo by Olga Guryanova on Unsplash

La Educación Ágil favorece la transferencia y escalabilidad del cambio global.

Las tecnologías digitales nos aportan una mayor intensidad informativa cuando utilizamos QR, Apps y otras herramientas de realidad aumentada o virtual (RA, RV). Con ellas, los diferentes servicios externos nos informan personalmente del retraso horario de un autobús antes de que llegue, nos presentan el interior de un restaurante en 3D antes de entrar, o nos muestran el aspecto de una calle cien años atrás. No obstante, el tráfico de todos estos datos utiliza una red invisible de conexiones automatizadas entre objetos y entidades (Internet de las cosas, IoT), en un contexto cada vez más desconocido que se gestiona mediante agentes de inteligencia artificial (IA). De nuevo, la escuela parece más cómoda planificando tareas escolares aisladas (que se centran en la exploración de herramientas singulares), que con proyectos de concienciación y reflexión (con debates críticos sobre los procesos de automatización y los contextos controlados). Para algunos, parece más importante estudiar el jabón y la mascarilla, que entender las necesidades de limpieza e higiene, sus causas y sus consecuencias. En los exámenes seguimos preguntando el nombre de los planetas, en vez de buscar los criterios que asemejan el sistema solar a cualquier otro sistema físico, biológico o musical. Aún no hemos abandonado el currículum memorístico, y nos cuesta imaginar el conocimiento como un proceso de elaboración de categorías, modelos, y criterios para entender y compartir la realidad.

En educación asistimos al ingente aumento de plataformas y recursos para la enseñanza y aprendizaje personalizado, en los que la RA-VR tienen un papel relevante, sin apreciar realmente cuánto empezamos a ignorar sobre el ecosistema de inmersión digital en el que se está convirtiendo el universo educativo. Preocuparnos por los programas que domina el profesorado no nos deja ver la red de profesionales con los que podría colaborar la escuela. Ocuparnos de las tareas digitales del alumnado, a menudo mecánicas e imitativas, nos aleja de las auténticas competencias digitales a desarrollar, que han de servir para crear criterios de uso responsable, procesos creativos de emprendeduría y co-creación, y planteamientos sostenibles con propósito ético. La Educación Ágil puede ofrecer un espacio de corresponsabilidad donde el alumno sea un protagonista activo junto a otros individuos de la sociedad, y pueda tener vivencias de aprendizaje auténtico, solidario y sostenible. En equipos auto responsables y en grupos flexibles, el aprendizaje por tareas o proyectos permite participar activamente en la reflexión colectiva para la solución de problemas sociales, en un entorno real. En esta línea de crecimiento personal y desarrollo de la ciudadanía activa, es imprescindible que las escuelas se transformen en centros de toma de consciencia y coincidan en al apoyo a los objetivos de la Agenda 2020 de las Naciones Unidas, para logar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Naciones Unidas, 2016). ¿Qué podemos hacer desde la competencia digital para ayudar a desarrollar el espíritu crítico y el desarrollo ético?

De la mecánica tecnológica a la dinámica social

La formación docente que enfatiza el dominio de programas y plataformas de las TAC (Tecnologías para el Aprendizaje Colaborativo) a menudo ignora o minimiza cuestiones esenciales de contexto, como la educación de la responsabilidad y la privacidad, la educación auto-reguladora de aprender a aprender a través de proyectos auténticos, o la educación financiera que ha de convertir un nuevo ordenador o un programa de pago en un activo solidario y no en un mero pasivo de consumo. La escuela se asoma tímidamente al mundo real en el que los alumnos se hallan ya inmersos, y tiene dificultades para construir complicidades con las familias. El sistema educativo, dubitativo en los cambios, prefiere la simulación en vez de ayudar al alumnado a participar con autenticidad, de forma simple pero decidida, en proyectos de instituciones y sectores sociales que actualmente luchan contra la pobreza y el hambre en el mundo, contra la polución y la sequía, o en favor de la paz y el consumo responsable. La escuela tradicional responde a la mecánica tecnológica, y carece de experiencia en la co-creación de soluciones, donde cada uno (desde su posición y posibilidades) aporta aquello que sabe hacer, lo que puede aprender, y lo que descubre junto a los demás en una interacción dialógica de aprendizaje.

La confianza, el vínculo entre las personas y la creación de comunidad está es la base de la sostenibilidad social y cultural. La Educación Ágil, por su parte, permite organizar dinámicas de cambio basadas en el liderazgo relacional y la confianza mutua, con equipos heterogéneos que se coordinan para garantizar la intervención participativa de todos los miembros y genera valor añadido desde la creación de un propósito común, una implicación sistémica y una prospectiva basada en evidencias de proceso y resultado. ¿De qué nos sirven las TIC y las TAC, sin las TEP? (TEP: Tecnologías de la Emprendeduría y la Participación).

La Educación Ágil favorece la transferencia y escalabilidad del cambio global.

Reflexionar hoy sobre los problemas de la escuela durante el confinamiento en la pandemia de COVID-19 nos deja en una situación similar a la que planteábamos inicialmente, con árboles visibles, pero sin bosque aparente. Los procesos de evaluación del tercer trimestre del 2020 han puesto de manifiesto que no estamos poniendo el énfasis en lo que realmente han aprendido los niños y jóvenes que han tenido que vivir esta situación inusual, sino en los resultados académicos entendidos como instrucción impartida, la certificación de conocimientos en diferentes materias, o los títulos conseguidos a través de un sistema de etapas.

Se puede argumentar que el objetivo de esta mirada academicista es, en cierto modo, garantizar la futura empleabilidad de las nuevas generaciones, cuantificada por la prospectiva profesional o la expectativa de acceso a una franja salarial determinada. Aprobar o suspender una asignatura, acreditar o fracasar en el intento, y encontrar un trabajo bien pagado se convierten en los indicadores de éxito para la sociedad contemporánea. Pero el mundo está cambiando en un proceso acelerado que se lleva por delante los títulos, los empleos y las solvencias económicas a golpe de crisis financieras o de pandemias inesperadas. La visión individualista de la educación parece insuficiente, ante los enormes retos que han aparecido en los cuatro meses del año 2020 en que más de 1.600.000.000 de alumnos han quedado sin escuela por el confinamiento del mundo entero (UNESCO, 2020). ¿Qué es importante cuando lo importante se viene abajo?

Al parecer, los conocimientos adquiridos mediante aprendizaje instruccional no son especialmente apreciados por las familias en situaciones de máxima urgencia. Uno de los estudios de opinión más recientes en España, elaborados durante la pandemia Covid-19, preguntaba a la comunidad educativa por su valoración del apoyo educativo recibido por el alumnado durante en confinamiento (Trujillo et al., 2020) con una respuesta clara y sorprendente en este sentido:

“Por último, es también destacable que las familias demandan que se realice una reestructuración curricular en profundidad y que se produzca un cambio real en las metodologías de enseñanza, con propuestas concretas como gamificar los aprendizajes o hacer uso del aprendizaje basado en proyectos. En concreto, reivindican también que durante el confinamiento disciplinas como la Educación Física o las Artes y la Música han tenido un papel central en el aprendizaje y el bienestar del alumnado y plantean también que el sistema se podría encaminar hacia un modelo de docentes más generalistas y menos especialistas, cuestión ésta que relacionan directamente con una reducción de unos currículos que consideran excesivos.” (p.74-75)

La propuesta es clara: menos contenidos curriculares innecesarios, y más énfasis en las metodologías relaciones que contribuyen al bienestar personal, y que potencian proyectos para la gestión del conocimiento por parte del alumnado. Una Educación Ágil donde las haya.

La transformación que no puede esperar

Está claro que los sistemas educativos se enfrentan a un proceso de transformación digital que incluye no solo nuevos cambios tecnológicos, una inaplazable renovación de metodologías y un rediseño de técnicas organizativas, sino una profunda evolución en la mentalidad, las actitudes y las percepciones sociales de los docentes. El objetivo no puede ser únicamente perfilar la empleabilidad del alumnado integrando a todos por igual en el mundo productivo de ayer, sino generar un clima de aprendizaje creativo y un contexto escolar enriquecido en el que tanto profesores y alumnos como familiares y educadores externos tomen consciencia de las nuevas oportunidades de desarrollo cognitivo, emocional, profesional, y social para todos y cada uno de la comunidad educativa. ¿Estamos asistiendo a la consolidación de la Escuela Aumentada?

Con la evaluación y la autocrítica por estos meses de educación virtual debido al Covid-19, entre los educadores más implicados se articula la opinión de que el sistema educativo ha de esforzarse en crear un entorno de aprendizaje híbrido o dual (formal e informal; presencial y a distancia; humano y tecnológico; digital- analógico; físico- virtual). Tendría que ser un entorno ágil para apoyar el desarrollo individual y colectivo, que pueda atender al mismo tiempo los procesos de inclusión en el grupo y la cohesión social en el contexto educativo.

No basta con crear un proyecto dinámico, flexible y abierto, para ofrecer a un alumno o alumna el apoyo emocional y académico que requiera, con el objetivo de conseguir de cada uno su mejor rendimiento intelectual, desarrollo psicosocial y calidad de vida, según sus capacidades, y expectativas. Este planteamiento, ciertamente inclusivo, vuelve a poner el foco en el alumno aislado, de forma individual y focalizada, sin considerar de forma global la comunidad extendida que requiere la inclusión, y el cambio que genera este enfoque colectivo en la cultura escolar. Si organizamos una obra de teatro virtual o una tarea segregada únicamente para los alumnos con dificultades, no estamos gestionando las necesidades educativas en el aula, sino que las estamos subrayando y poniendo en evidencia con una experiencia estigmatizante. Con ello se desvirtúa o incluso ignora la necesidad de enfatizar la convivencia colectiva, la cohesión social y la sostenibilidad de la especie. Por el contrario, debemos organizar una obra teatral conjunta, donde todos los alumnos puedan participar de una manera o de otra, como grupo unificado en proyectos ágiles o equipos heterogéneos, para evitar una exclusión encubierta. Venerando la individualidad corremos claramente el riesgo de sacrificar el conjunto. ¿Nos lo podemos permitir?

Los nuevos retos de inclusión y sostenibilidad social

Cada uno de nosotros deja una huella digital identificada tanto por sus manifestaciones explícitas (mensajes, imágenes o producciones documentales), como por nuestras gestiones digitales (consumo, conductas, rutinas) que configuran la información implícita registrada virtualmente con datos de los contextos. El móvil, iPad, o cualquier otra de las herramientas Smart que utilizamos pueden distinguir nuestra identidad, códigos digitales, desplazamientos esporádicos, trayectos habituales, localización y posición física (si estamos sentados o de pie, por ejemplo) o incluso la localización donde acostumbramos a aparcar el coche o la moto. El flujo de información del entorno digital en el que estamos inmersos se vuelve cada día más complejo y enriquecido, y al mismo tiempo va acotando de forma invisible la información que recibimos en un círculo más restringido y cercano, más alienante y segregador. Quien ha frecuentado las conversaciones de Twitter, Instagram o Facebook sabe que la burbuja personalizada puede ser un espejismo sofocante que acabe por alejarnos de la alteridad y de la identificación y pertenencia al grupo.

Toda esta información puede emerger en un futuro, y condicionar la vida de los alumnos cuando sean adultos, sus posibilidades laborales o financieras, o sus derechos de movilidad o ciudadanía. En estos momentos, desde las escuelas corremos el riesgo de propiciar a una personalización automatizada que incorpora en su diseño la clasificación y jerarquización de las nuevas generaciones, sin participación social en los criterios, y sin ser realmente conscientes de ello.

La transformación digital en educación nos adentra en un nuevo bosque de incertidumbres y necesidades emergentes, que crecen junto a las ya existentes y conocidas por todos. Si no somos capaces de priorizar el cambio de actitud educativa de toda la comunidad, e incorporar metodologías de Educación ágil en equipos participativos y auto responsables, difícilmente cambiaremos la escuela hacia un ecosistema transformador. Hemos de integrar los conceptos de diversidad, inclusión y equidad en el itinerario de todos los alumnos, no únicamente para aquellos que teníamos identificados hasta hora con etiquetas de exclusión (NEE). Hemos de incorporar a las familias en el diseño de los planes de contingencia educativa, en caso de nuevas pandemias o urgencias sanitarias. Hay que integrar al alumnado en la planificación de las sesiones, las tareas y los proyectos, organizando equipos agiles y efectivos. Tenemos que aprender a organizar procesos de coordinación docente incluso en momentos de emergencia sanitaria y confinamiento, con una apuesta clara por la sostenibilidad educativa a medio y largo plazo.  La escuela demanda urgentemente un nuevo pacto social basado en la confianza mutua, que sólo será posible consolidando los procesos que han demostrado ser útiles y efectivos ¿Estamos preparados para ello?

 

Neus Lorenzo Galés
Inspectora de educación
@NewsNeus

 

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Beck, K. et al. (2001). Manifesto for Agile Software Development. Alliance for Agile. De internet, 27 de Junio 2020:  https://pdfs.semanticscholar.org/6d5c/669460ad06e85344857467d7b61a351402f2.pdf?_ga=2.128967748.91662267.1593264347-525604913.1593264347

Beedle, M. et al. (2001) Twelve Principles of Agile Software. In The Agile Manifesto, 2001. De internet, 27 de Junio 2020:  http://agilemanifesto.org/

Lorenzo, N. & Gallon, R. (2019) Educational Agility, Chapter 6 (pp. 98-110) in 'Rethinking Teacher Education for the 21st Century: Trends, Challenges and New Directions" (Coord, Marta Kowalczuk-Walêdziak et al.) Publisher: Verlag Barbara Budrich. De internet, 27 de Junio 2020:  http://www.jstor.com/stable/j.ctvpb3xhh.10

Naciones Unidas (2016). Sustainable Development Goals. De internet, 27 de Junio 2020:  https://www.un.org/sustainabledevelopment/sustainable-development-goals/

Naciones Unidas (2020). Home: The 17 Sustainable Development Goals. Agenda 2030. De internet, 27 de Junio 2020: https://www.un.org/sustainabledevelopment/

Proyectos Ágiles (2018) Guía para implementar la metodología ágil en la escuela. De internet, 27 de Junio 2020:  https://clasesagiles.files.wordpress.com/2018/01/guia-metodologia-agil-en-clase-v1-01.pdf

Trujillo, F. et al (2020). Panorama de la Educación en España tras la pandemia de Covid-19: la opinión de la comunidad educativa. Fad y BBVA. Autores: Fernando Trujillo Sáez, Manuel Fernández Navas, Ramón Montes Rodríguez, Adrián Segura Robles, Francisco Jesús Alaminos Romero y Ana Yara Postigo Fuentes. De internet, 27 de Junio 2020:  https://www.researchgate.net/publication/342278463_PANORAMA_DE_LA_EDUCACION_EN_ESPANA_TRAS_LA_PANDEMIA_DE_COVID-19_LA_OPINION_DE_LA_COMUNIDAD_EDUCATIVA_Resumen_ejecutivo

UNESCO, (2020). Impacto de la Covid-19 en la educación: Visualizar la evolución en el tiempo. Web. De internet, 27 de Junio 2020:  https://es.unesco.org/covid19/educationresponse

 

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2020.7.10 noiz Juanmi Muñoz

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