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La Educación Ágil: integración responsable de tecnología y pedagogía

A menudo se ha dicho que los árboles no nos dejan ver el bosque. Esta metáfora se utiliza para indicar una realidad compleja y contextual, que puede quedar oculta o ensombrecida cuando nos fijamos únicamente en hechos aislados, visiblemente relevantes. Quien analiza las evoluciones de una abeja no podrá hacerse a la idea de la importancia que tienen los insectos en todas las cadenas tróficas. Analizar exhaustivamente los planetas y el sol, no es suficiente para entender el sistema solar como un proceso orgánico y evolutivo de interdependencias e interrelaciones aceleradas. O dicho de otro modo, para utilizar una analogía más actual, quien observa las intervenciones en un hilo de Twitter, difícilmente podrá ver la dimensión real de la comunicación transmedia, que alcanza todo tipo de canales, códigos y conexiones comunicativas. ¿Has algún sistema para forzar la mirada de contexto? Posiblemente, una buena respuesta puede ser: la Educación Ágil.

La Educación Ágil

El Manifiesto for Agile (Beck, K. et al. 2001), nació como un conjunto de principios del universo de la programación informática, consolidado en torno a 4 valores orientados a la resolución colaborativa de problemas durante el proyecto de programación, y 12 principios operativos (Beedle, M. et al., 2001) que también se han aplicado a proyectos y tareas en educación (Proyectos Ágiles, 2018). Con ellos se promovía la acción rápida y efectiva de equipos organizados, que podían generar rápidas iteraciones de ensayo-error-ensayo-éxito de forma autónoma y creativa, más allá de la respuesta reactiva a un problema recurrente. En estos últimos años se han adaptado las propuestas Agile a los entornos educativos de todos los niveles (Lorenzo & Gallon, 2019), para favorecen la creación de ecosistemas de transformación digital: [Tabla1]

Valores de la Educación Ágil para la transformación digital* de los sistemas educativos

  • Potenciar los individuos y las interacciones sobre los procesos y herramientas [*RELACIONAL]
  • Priorizar el Proyecto/Metodología/ Software funcionando sobre la documentación extensiva [*AGIL]
  • Contar con la colaboración del usuario-cliente sobre la negociación contractual [*PARTICIPATIVA]
  • Activar la respuesta-proacción ante el cambio sobre planificar y seguir el plan [*PROSPECTIVA]

Principios de la Educación Ágil en la transformación digital de la educación

La principal prioridad es satisfacer al usuario / alumnado a través de la entrega temprana y continua de proyectos / metodología / tecnología / software con valor añadido.

Aceptamos que los requisitos cambien, incluso en etapas tardías del desarrollo. Los procesos ágiles aprovechan el cambio para proporcionar valor (ventaja competitiva) al usuario/alumnado.

Entregamos frecuentemente proyectos / metodología / tecnología / software funcional, (cada dos semanas y/o dos meses), con preferencia en el período de tiempo más corto posible.

El equipo directivo (los responsables de la organización) y los docentes y alumnos (planificadores y usuarios) trabajamos juntos de forma cotidiana durante todo el proyecto.

Los proyectos se desarrollan en torno a individuos motivados. Hay que darles el entorno y el apoyo que necesitan, y confiarles la ejecución del trabajo.

El método más eficiente y efectivo de comunicar información al equipo de desarrollo y entre sus miembros es la conversación personal (cara a cara).

El proyecto/metodología/tecnología/software aplicado y funcionando es la medida/indicador principal de proceso.

Los procesos ágiles promueven el desarrollo sostenido de proyectos. Los promotores, planificadores y usuarios (profesores y alumnos) debemos mantener un ritmo constante de trabajo.

La atención continua a la excelencia técnica y al buen diseño mejora la agilidad.

La simplicidad, o el arte de maximizar la cantidad de trabajo no realizado, es esencial (evitar lo superfluo).

Las mejores arquitecturas, requisitos y diseños emergen de equipos auto-organizados.

A intervalos regulares, el equipo reflexiona sobre cómo ser más efectivo para, a continuación, ajustar y perfeccionar su comportamiento en consecuencia.

Tabla 1.-Valores y principios de la Educación Ágil, traducidos y adaptados del Manifiesto Agile por Neus Lorenzo (2020)

 

El desarrollo del planteamiento Ágil en educación ha comportado diversas técnicas de planificación y colaboración, que a menudo siguen la misma línea del trabajo empresarial en equipos autónomos nacida en los años setenta, pero incorporan la responsabilidad y la disciplina en la autonomía de gestión (SCRUM, LEAN, Design-Thinking, etc). Con todo, centrarnos únicamente en la aplicación puntual de un método no nos ayudará a visualizar su impacto potencial. Debemos entender la importancia de su escalabilidad, estudiar su potencial sostenible, y esforzarnos por implicar al alumnado y conseguir la implicación general. Profesores, alumnos y familias tienen su propio papel y responsabilidad en el trabajo en red, y comparten distintas formas de presencia en una sesión a distancia o en un proyecto virtual. Todos ellos son parte del aprendizaje organizacional del centro educativo, y tienen una enorme importancia en la transformación y la creación de un nuevo ecosistema para la enseñanza y el aprendizaje a lo largo de la vida. ¿Cómo puede la Educación Ágil favorecer el cambio global, a través de las TIC? (TIC: Tecnologías de la Información y la comunicación).


Photo by Olga Guryanova on Unsplash

La Educación Ágil favorece la transferencia y escalabilidad del cambio global.

Las tecnologías digitales nos aportan una mayor intensidad informativa cuando utilizamos QR, Apps y otras herramientas de realidad aumentada o virtual (RA, RV). Con ellas, los diferentes servicios externos nos informan personalmente del retraso horario de un autobús antes de que llegue, nos presentan el interior de un restaurante en 3D antes de entrar, o nos muestran el aspecto de una calle cien años atrás. No obstante, el tráfico de todos estos datos utiliza una red invisible de conexiones automatizadas entre objetos y entidades (Internet de las cosas, IoT), en un contexto cada vez más desconocido que se gestiona mediante agentes de inteligencia artificial (IA). De nuevo, la escuela parece más cómoda planificando tareas escolares aisladas (que se centran en la exploración de herramientas singulares), que con proyectos de concienciación y reflexión (con debates críticos sobre los procesos de automatización y los contextos controlados). Para algunos, parece más importante estudiar el jabón y la mascarilla, que entender las necesidades de limpieza e higiene, sus causas y sus consecuencias. En los exámenes seguimos preguntando el nombre de los planetas, en vez de buscar los criterios que asemejan el sistema solar a cualquier otro sistema físico, biológico o musical. Aún no hemos abandonado el currículum memorístico, y nos cuesta imaginar el conocimiento como un proceso de elaboración de categorías, modelos, y criterios para entender y compartir la realidad.

En educación asistimos al ingente aumento de plataformas y recursos para la enseñanza y aprendizaje personalizado, en los que la RA-VR tienen un papel relevante, sin apreciar realmente cuánto empezamos a ignorar sobre el ecosistema de inmersión digital en el que se está convirtiendo el universo educativo. Preocuparnos por los programas que domina el profesorado no nos deja ver la red de profesionales con los que podría colaborar la escuela. Ocuparnos de las tareas digitales del alumnado, a menudo mecánicas e imitativas, nos aleja de las auténticas competencias digitales a desarrollar, que han de servir para crear criterios de uso responsable, procesos creativos de emprendeduría y co-creación, y planteamientos sostenibles con propósito ético. La Educación Ágil puede ofrecer un espacio de corresponsabilidad donde el alumno sea un protagonista activo junto a otros individuos de la sociedad, y pueda tener vivencias de aprendizaje auténtico, solidario y sostenible. En equipos auto responsables y en grupos flexibles, el aprendizaje por tareas o proyectos permite participar activamente en la reflexión colectiva para la solución de problemas sociales, en un entorno real. En esta línea de crecimiento personal y desarrollo de la ciudadanía activa, es imprescindible que las escuelas se transformen en centros de toma de consciencia y coincidan en al apoyo a los objetivos de la Agenda 2020 de las Naciones Unidas, para logar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Naciones Unidas, 2016). ¿Qué podemos hacer desde la competencia digital para ayudar a desarrollar el espíritu crítico y el desarrollo ético?

De la mecánica tecnológica a la dinámica social

La formación docente que enfatiza el dominio de programas y plataformas de las TAC (Tecnologías para el Aprendizaje Colaborativo) a menudo ignora o minimiza cuestiones esenciales de contexto, como la educación de la responsabilidad y la privacidad, la educación auto-reguladora de aprender a aprender a través de proyectos auténticos, o la educación financiera que ha de convertir un nuevo ordenador o un programa de pago en un activo solidario y no en un mero pasivo de consumo. La escuela se asoma tímidamente al mundo real en el que los alumnos se hallan ya inmersos, y tiene dificultades para construir complicidades con las familias. El sistema educativo, dubitativo en los cambios, prefiere la simulación en vez de ayudar al alumnado a participar con autenticidad, de forma simple pero decidida, en proyectos de instituciones y sectores sociales que actualmente luchan contra la pobreza y el hambre en el mundo, contra la polución y la sequía, o en favor de la paz y el consumo responsable. La escuela tradicional responde a la mecánica tecnológica, y carece de experiencia en la co-creación de soluciones, donde cada uno (desde su posición y posibilidades) aporta aquello que sabe hacer, lo que puede aprender, y lo que descubre junto a los demás en una interacción dialógica de aprendizaje.

La confianza, el vínculo entre las personas y la creación de comunidad está es la base de la sostenibilidad social y cultural. La Educación Ágil, por su parte, permite organizar dinámicas de cambio basadas en el liderazgo relacional y la confianza mutua, con equipos heterogéneos que se coordinan para garantizar la intervención participativa de todos los miembros y genera valor añadido desde la creación de un propósito común, una implicación sistémica y una prospectiva basada en evidencias de proceso y resultado. ¿De qué nos sirven las TIC y las TAC, sin las TEP? (TEP: Tecnologías de la Emprendeduría y la Participación).

La Educación Ágil favorece la transferencia y escalabilidad del cambio global.

Reflexionar hoy sobre los problemas de la escuela durante el confinamiento en la pandemia de COVID-19 nos deja en una situación similar a la que planteábamos inicialmente, con árboles visibles, pero sin bosque aparente. Los procesos de evaluación del tercer trimestre del 2020 han puesto de manifiesto que no estamos poniendo el énfasis en lo que realmente han aprendido los niños y jóvenes que han tenido que vivir esta situación inusual, sino en los resultados académicos entendidos como instrucción impartida, la certificación de conocimientos en diferentes materias, o los títulos conseguidos a través de un sistema de etapas.

Se puede argumentar que el objetivo de esta mirada academicista es, en cierto modo, garantizar la futura empleabilidad de las nuevas generaciones, cuantificada por la prospectiva profesional o la expectativa de acceso a una franja salarial determinada. Aprobar o suspender una asignatura, acreditar o fracasar en el intento, y encontrar un trabajo bien pagado se convierten en los indicadores de éxito para la sociedad contemporánea. Pero el mundo está cambiando en un proceso acelerado que se lleva por delante los títulos, los empleos y las solvencias económicas a golpe de crisis financieras o de pandemias inesperadas. La visión individualista de la educación parece insuficiente, ante los enormes retos que han aparecido en los cuatro meses del año 2020 en que más de 1.600.000.000 de alumnos han quedado sin escuela por el confinamiento del mundo entero (UNESCO, 2020). ¿Qué es importante cuando lo importante se viene abajo?

Al parecer, los conocimientos adquiridos mediante aprendizaje instruccional no son especialmente apreciados por las familias en situaciones de máxima urgencia. Uno de los estudios de opinión más recientes en España, elaborados durante la pandemia Covid-19, preguntaba a la comunidad educativa por su valoración del apoyo educativo recibido por el alumnado durante en confinamiento (Trujillo et al., 2020) con una respuesta clara y sorprendente en este sentido:

“Por último, es también destacable que las familias demandan que se realice una reestructuración curricular en profundidad y que se produzca un cambio real en las metodologías de enseñanza, con propuestas concretas como gamificar los aprendizajes o hacer uso del aprendizaje basado en proyectos. En concreto, reivindican también que durante el confinamiento disciplinas como la Educación Física o las Artes y la Música han tenido un papel central en el aprendizaje y el bienestar del alumnado y plantean también que el sistema se podría encaminar hacia un modelo de docentes más generalistas y menos especialistas, cuestión ésta que relacionan directamente con una reducción de unos currículos que consideran excesivos.” (p.74-75)

La propuesta es clara: menos contenidos curriculares innecesarios, y más énfasis en las metodologías relaciones que contribuyen al bienestar personal, y que potencian proyectos para la gestión del conocimiento por parte del alumnado. Una Educación Ágil donde las haya.

La transformación que no puede esperar

Está claro que los sistemas educativos se enfrentan a un proceso de transformación digital que incluye no solo nuevos cambios tecnológicos, una inaplazable renovación de metodologías y un rediseño de técnicas organizativas, sino una profunda evolución en la mentalidad, las actitudes y las percepciones sociales de los docentes. El objetivo no puede ser únicamente perfilar la empleabilidad del alumnado integrando a todos por igual en el mundo productivo de ayer, sino generar un clima de aprendizaje creativo y un contexto escolar enriquecido en el que tanto profesores y alumnos como familiares y educadores externos tomen consciencia de las nuevas oportunidades de desarrollo cognitivo, emocional, profesional, y social para todos y cada uno de la comunidad educativa. ¿Estamos asistiendo a la consolidación de la Escuela Aumentada?

Con la evaluación y la autocrítica por estos meses de educación virtual debido al Covid-19, entre los educadores más implicados se articula la opinión de que el sistema educativo ha de esforzarse en crear un entorno de aprendizaje híbrido o dual (formal e informal; presencial y a distancia; humano y tecnológico; digital- analógico; físico- virtual). Tendría que ser un entorno ágil para apoyar el desarrollo individual y colectivo, que pueda atender al mismo tiempo los procesos de inclusión en el grupo y la cohesión social en el contexto educativo.

No basta con crear un proyecto dinámico, flexible y abierto, para ofrecer a un alumno o alumna el apoyo emocional y académico que requiera, con el objetivo de conseguir de cada uno su mejor rendimiento intelectual, desarrollo psicosocial y calidad de vida, según sus capacidades, y expectativas. Este planteamiento, ciertamente inclusivo, vuelve a poner el foco en el alumno aislado, de forma individual y focalizada, sin considerar de forma global la comunidad extendida que requiere la inclusión, y el cambio que genera este enfoque colectivo en la cultura escolar. Si organizamos una obra de teatro virtual o una tarea segregada únicamente para los alumnos con dificultades, no estamos gestionando las necesidades educativas en el aula, sino que las estamos subrayando y poniendo en evidencia con una experiencia estigmatizante. Con ello se desvirtúa o incluso ignora la necesidad de enfatizar la convivencia colectiva, la cohesión social y la sostenibilidad de la especie. Por el contrario, debemos organizar una obra teatral conjunta, donde todos los alumnos puedan participar de una manera o de otra, como grupo unificado en proyectos ágiles o equipos heterogéneos, para evitar una exclusión encubierta. Venerando la individualidad corremos claramente el riesgo de sacrificar el conjunto. ¿Nos lo podemos permitir?

Los nuevos retos de inclusión y sostenibilidad social

Cada uno de nosotros deja una huella digital identificada tanto por sus manifestaciones explícitas (mensajes, imágenes o producciones documentales), como por nuestras gestiones digitales (consumo, conductas, rutinas) que configuran la información implícita registrada virtualmente con datos de los contextos. El móvil, iPad, o cualquier otra de las herramientas Smart que utilizamos pueden distinguir nuestra identidad, códigos digitales, desplazamientos esporádicos, trayectos habituales, localización y posición física (si estamos sentados o de pie, por ejemplo) o incluso la localización donde acostumbramos a aparcar el coche o la moto. El flujo de información del entorno digital en el que estamos inmersos se vuelve cada día más complejo y enriquecido, y al mismo tiempo va acotando de forma invisible la información que recibimos en un círculo más restringido y cercano, más alienante y segregador. Quien ha frecuentado las conversaciones de Twitter, Instagram o Facebook sabe que la burbuja personalizada puede ser un espejismo sofocante que acabe por alejarnos de la alteridad y de la identificación y pertenencia al grupo.

Toda esta información puede emerger en un futuro, y condicionar la vida de los alumnos cuando sean adultos, sus posibilidades laborales o financieras, o sus derechos de movilidad o ciudadanía. En estos momentos, desde las escuelas corremos el riesgo de propiciar a una personalización automatizada que incorpora en su diseño la clasificación y jerarquización de las nuevas generaciones, sin participación social en los criterios, y sin ser realmente conscientes de ello.

La transformación digital en educación nos adentra en un nuevo bosque de incertidumbres y necesidades emergentes, que crecen junto a las ya existentes y conocidas por todos. Si no somos capaces de priorizar el cambio de actitud educativa de toda la comunidad, e incorporar metodologías de Educación ágil en equipos participativos y auto responsables, difícilmente cambiaremos la escuela hacia un ecosistema transformador. Hemos de integrar los conceptos de diversidad, inclusión y equidad en el itinerario de todos los alumnos, no únicamente para aquellos que teníamos identificados hasta hora con etiquetas de exclusión (NEE). Hemos de incorporar a las familias en el diseño de los planes de contingencia educativa, en caso de nuevas pandemias o urgencias sanitarias. Hay que integrar al alumnado en la planificación de las sesiones, las tareas y los proyectos, organizando equipos agiles y efectivos. Tenemos que aprender a organizar procesos de coordinación docente incluso en momentos de emergencia sanitaria y confinamiento, con una apuesta clara por la sostenibilidad educativa a medio y largo plazo.  La escuela demanda urgentemente un nuevo pacto social basado en la confianza mutua, que sólo será posible consolidando los procesos que han demostrado ser útiles y efectivos ¿Estamos preparados para ello?

 

Neus Lorenzo Galés
Inspectora de educación
@NewsNeus

 

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Beck, K. et al. (2001). Manifesto for Agile Software Development. Alliance for Agile. De internet, 27 de Junio 2020:  https://pdfs.semanticscholar.org/6d5c/669460ad06e85344857467d7b61a351402f2.pdf?_ga=2.128967748.91662267.1593264347-525604913.1593264347

Beedle, M. et al. (2001) Twelve Principles of Agile Software. In The Agile Manifesto, 2001. De internet, 27 de Junio 2020:  http://agilemanifesto.org/

Lorenzo, N. & Gallon, R. (2019) Educational Agility, Chapter 6 (pp. 98-110) in 'Rethinking Teacher Education for the 21st Century: Trends, Challenges and New Directions" (Coord, Marta Kowalczuk-Walêdziak et al.) Publisher: Verlag Barbara Budrich. De internet, 27 de Junio 2020:  http://www.jstor.com/stable/j.ctvpb3xhh.10

Naciones Unidas (2016). Sustainable Development Goals. De internet, 27 de Junio 2020:  https://www.un.org/sustainabledevelopment/sustainable-development-goals/

Naciones Unidas (2020). Home: The 17 Sustainable Development Goals. Agenda 2030. De internet, 27 de Junio 2020: https://www.un.org/sustainabledevelopment/

Proyectos Ágiles (2018) Guía para implementar la metodología ágil en la escuela. De internet, 27 de Junio 2020:  https://clasesagiles.files.wordpress.com/2018/01/guia-metodologia-agil-en-clase-v1-01.pdf

Trujillo, F. et al (2020). Panorama de la Educación en España tras la pandemia de Covid-19: la opinión de la comunidad educativa. Fad y BBVA. Autores: Fernando Trujillo Sáez, Manuel Fernández Navas, Ramón Montes Rodríguez, Adrián Segura Robles, Francisco Jesús Alaminos Romero y Ana Yara Postigo Fuentes. De internet, 27 de Junio 2020:  https://www.researchgate.net/publication/342278463_PANORAMA_DE_LA_EDUCACION_EN_ESPANA_TRAS_LA_PANDEMIA_DE_COVID-19_LA_OPINION_DE_LA_COMUNIDAD_EDUCATIVA_Resumen_ejecutivo

UNESCO, (2020). Impacto de la Covid-19 en la educación: Visualizar la evolución en el tiempo. Web. De internet, 27 de Junio 2020:  https://es.unesco.org/covid19/educationresponse

 

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Publié le 10.7.2020 par Juanmi Muñoz

Debates virtuales para  mentes inquietas:  Construyendo la competencia digital

 

Debate dialógico online

 

Los jóvenes de hoy quedan en la red a conversar, compartir experiencias, explorar el mundo;  se enamoran y rompen relaciones por internet. En nuestros días se han multiplicado las formas de comunicarnos, de llegar acuerdos, manifestar nuestra opinión -a favor o en contra- y ya no necesitamos tener presentes todos los elementos del contexto comunicativo para entender la situación: en el mundo virtual, el espacio se diluye, y el tiempo también.

Photo by ROBIN WORRALL on Unsplash

No obstante, seguimos teniendo la necesidad de conversar e interactuar, ya que, gracias a la conversación (el intercambio de opiniones entre un emisor- receptor) se intercambian roles, llegamos a acuerdos, convencemos a los demás (o no). Podemos recordemos un pasado reciente, cuando nuestros abuelos se reunían entorno a un grupo de compañeros en el campo, en la fábrica o en la calle para hablar, para compartir sus ideas y sus conocimientos, los aprendizajes del día, las aventuras inesperadas que quedaban en la tradición. De hecho, la realidad del día a día de nuestros antepasados han pasado de generación en generación de forma oral, a través de conversaciones construidas colectivamente, generando conocimiento compartido en comunidad.

Hoy en día la tecnología nos permite eliminar las barreras del tiempo – con mensajes simultáneos y asíncronos –, y del espacio – con una interconexión global a gran escala –,  ya sea compartiendo narrativas a través de las redes sociales, como pueden ser Twitter, o Facebook, o mediante cualquier otra herramienta que nos permita una interacción instantánea y multimodal.  Gracias a ellas podremos establecer líneas de conversación con amigos y con desconocidos, generando conscientemente un debate dialógico online que nos ofrecerá las características esenciales de una sesión de intercambio abierta a toda una comunidad, con múltiples emisores y receptores a la vez.

En un debate dialógico online podemos conversar con expertos en temas que nos interesen, sin la distancia que sí establecen otros ámbitos protocolizados, y podemos plantear consultas “de tú a tú”, en esa relación entre iguales que caracteriza el aprendizaje no formal. Participar en debates de este tipo de forma regular puede generar, de hecho, el vínculo necesario para generar una comunidad de aprendizaje auto-gestionada. El aprendizaje entre iguales, con diálogo informal y democratización en la línea discursiva, es una de las características más significativas del debate dialógico online, que nos ofrece la posibilidad de preguntar y aprender en cualquier momento, en cualquier lugar, con una simple conexión de red y un dispositivo en nuestras manos. Actualmente la tecnología nos facilita mantener conversaciones con personas con los mismos intereses, organizar encuentros virtuales entre grupos afines, proponer encuestas abiertas, o intercambiar enlaces de interés personal y profesional.

Ya sea en forma de chat en Twitter (con el #hashtag o #etiqueta adecuada), de grupo en LinkedIn y Facebook (abriendo invitaciones dirigidas), o de Foros en entornos diversos, iniciar un debate dialógico online  de forma sistemática es una opción de formación temática, una oportunidad para la lluvia de ideas en proyectos comunes, y el nacimiento de una estrategia de trabajo en red o networking internacional.

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Competencias Interculturales (UNESCO)

 

En este universo de conversación global en diversos medios, la transmedia comunicativa ( et al) se convierte en la opción más frecuente: las conversaciones simultáneas crean una fragmentación del conocimiento, una cacofonía de discursos complejos donde las imágenes, los mensajes de texto, los vídeos y los datos de gestión o metadatos se mezclan en códigos superpuestos y secuencias parcialmente ocultas. Recomponer la conversación y reconstruir el  relato requiere competencias digitales actualizadas, pero llegar a conciliar intenciones diversas y opiniones individuales requiere además competencias de interrelación personal y habilidades de comunicación y mediación intercultural. La UNESCO destaca las habilidades globales, mal llamadas “soft skills”, o habilidades blandas, que son esenciales para abordar habilidades comunicativas y cognitivas en sociedades complejas, y prioriza las Competencias Interculturales (UNESCO, 2013), basadas en el diálogo y el respeto mutuo.

En un reciente documento de orientación para las políticas juveniles, la Unión Europea (EU, 2018) ha propuesto el intercambio y el debate abierto como una estrategia de formación y acompañamiento en el crecimiento intelectual, lingüístico y laboral de los jóvenes que acceden al mundo laboral en una cultura digital.  El debate dialógico online  permite desarrollar habilitades intrapersonales de autocontrol y reflexión individual, y competencias interpersonales que nos ayuden a dar soluciones a los problemas que la vida nos va a proponer, al tiempo que nos ofrece acceso a un mundo de conversaciones enriquecedoras.

De hecho, en esta nueva cultura global y digital nos estamos moviendo en un “mar de datos” ingente, dinámico y creciente, que se entrecruza con la información que nosotros mismos generamos con nuestra participación online, con nuestros registros, con la trazabilidad de las compras, las informaciones que consultamos, de los que consumimos… Todos esos datos nos acompañan aunque no seamos conscientes de ello. Hoy día no podemos reducir la interpretación de los mensajes al texto directo que recibimos, sino que hemos de aprender a interpretar los datos de filiación, de registro y de cuantificación en un contexto global. Difícilmente podremos llegar a entender una noticia, si no abrimos el espíritu crítico y nos interesamos por su origen, los procesos de difusión y la coreografía mediática que lo acompaña. Hemos de aprender a conocer los hechos des de diferentes miradas, ampliar mensajes en diferentes medios, iniciar reflexiones colaborativas y no de forma aislada, para entender en su totalidad cualquier acontecimiento. Como ya hemos indicado anteriormente, somos seres sociales que necesitamos la interacción para sentirnos completos: conversar es la base de nuestro crecimiento cognitivo y social.

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Competencia digital

 

Como educadores, encontramos en este debate dialógico online, conocido como Twitter Chat, una herramienta que nos ayuda a desarrollar y consolidar la competencial digital de los participantes. La fórmula del Chat educativo podría ser una actividad recurrente en el ámbito docente (formación profesional) y en cualquier entrono educativo (autoaprendizaje para estudiantes), o incluso en entornos informales, en las que se genera una comunidad educativa espontánea de intenciones efímeras (responsables de proyectos, familiares, amigos interesados en un tema en concreto, etc).

La dinámica de los Twitter Chat consolidados actualmente está estructurada a partir de una secuencia de preguntas propuestas por los gestores del debate (no requiere autorización ni certificación alguna). Las preguntas que moderan la secuencia de la conversación digital (unas 5 en un periodo de 60 minutos) se plantean vertebradas bajo un tema concreto que sea de interés para la audiencia destinataria. Si se gestionan adecuadamente, estas preguntas dirigen la interacción en diversos ámbitos:

  1. Moderan la intensidad del debate (de la pregunta sobre la opinión global, a la petición de ejemplos concretos y evidencias compartidas)
  2. Nos ayuda a ir mejorando la competencia digital (de la simple lectura a la aportación de mensajes propios, búsquedas temáticas y prácticas dirigidas)
  3. Permiten incrementar el conocimiento sobre temas específicos (durante el debate se comparten recursos de aprendizaje, herramientas útiles, artículos de investigación o proyectos de éxito ilustrativos y reconocidos internacionalmente)
  4.  Aumentan la capacidad de análisis y la complejidad de los procesos de comprensión de la realidad (con elementos de contraste, analogías, procesos de síntesis y criterios para la evaluación, superando los juicios personales y aceptando el debate crítico y la búsqueda de evidencias objetivables).

Cabe comentar que será importante cómo se construyen las preguntas, qué secuencia cognitiva promueves, qué aspectos emocionales activan, que pensaminetos promueven en las mentes inquietas, para ir vertebrando esa “conversación” que dará estructura a la construcción del conocimiento (Soriano, 2018). En 2018, las autoras tuvieron ocasión de presentar materiales de formación específicos para trabajar el debate dialógico online en la UNESCO MOBILE WEEK, y actualmente son accesibles en la red(Lorenzo & Soriano, 2018),

En la conversación dialógica digital en tiempo real, las preguntas son fundamentales para que el debate ofrezca oportunidades de interacción dinámica y enriquecedora. De hecho, la interacción que se genera en ese momento concreto (de forma deslocalizada, a menudo anónima, entre iguales), es la base sobre la que podemos compartir experiencias y aprendizajes, construir comunidad e identificarnos con sociedad global que nos va ayudar a potencias las habilidades “blandas” como la empatía, el respeto a las opiniones ajenas, el conocimiento del otro, y la identidad ética. A partir de los temas que trabajemos en las diferentes sesiones, vamos a poder desarrollar aspectos éticos que necesitamos tener presente para alcanzar la agenda 2030 de las Naciones Unidas (UN, 2030). A menudo, estas son las estrategias más eficientes que vertebran los debates dialógicos online, los cuales generarán el flujo de datos que interpretaremos en función de las competencias que se irán desarrollando, y las habilidades comunicativas que dominemos. De ahí, la importancia de consolidar estas estrategias interactivas (lingüísticas, emocionales, discursivas) para promover espacios de acción ciudadana donde los jóvenes puedan aplicar sus competencias digitales. De ahí que identifiquemos preguntas de debate en tres niveles de dificultad:

  1. Preguntas de primer nivel, centradas en las herramientas, en el acceso a la información. Podemos tener en cuenta si la pregunta ayuda a definir conceptos o no; si la pregunta es abierta, es decir que no se pueda responder con un si o no; si la pregunta proporciona aspectos relevantes y luz sobre el tema, o facilita la comprensión de los conceptos clave, o si es una pegunta útil para la audiencia.  Algunos ejemplos de este primer nivel se pueden asimilar a la propuesta abierta de un tema de conversación dirigida: ¿Qué nos ofrecen los debates dialógicos?, ¿Qué retos nos presenta la inteligencia Artificial en el Aula?, ¿Qué retos nos presenta?, ¿Cómo introducimos las humanidades des de la ciencia con STEM y STEAM?...
  2. Las preguntas de segundo nivel serian aquellas que nos interrogan y nos piden evidencias; son las que promueven habilidades de búsqueda, de analogía, de síntesis; aquellas que contribuyen a desarrollar las competencias comunicativas explícitas, y practicar competencias digitales. Estas preguntas deben tener en cuenta si la conversación resultante puede ayudar a promover el debate, a controlar conductas indeseables y gestionar opiniones dispares; interesa conocer si la pregunta ayudará a compartir buenas prácticas, o si ayuda a desarrollar nuevas habilidades a los participantes en la conversación. Algunos ejemplos ilustrativos serían: ¿Cuáles son las habilidades comunicativas que ayudan a desarrollar debates enriquecedores?, ¿Cómo podemos incorporar la Inteligencia Artificial en nuestras aulas de secundaria?, ¿Qué aporta el trabajar STEAM en materias como Historia o Lengua Extranjera?
  3. Las preguntas de tercer nivel son las más complejas, y que centran la atención en las actitudes y los valores necesarios para mejorar la calidad y conseguir el éxito deseado. Estas preguntas tienden a buscar acuerdos entre los participantes, así como a generar futuras actividades compartidas, ideas que pueden abrir nuevas investigaciones. Son preguntas de futuro, que buscan establecer criterios para ayudar a superar dificultadas, identificando los valores o actitudes que transforman los comportamientos de nuestra audiencia: ¿Qué temas de debate te interesaría incluir en la próxima sesión? ¿Conoces alguna experiencia de inteligencia Artificial educativa que te interese transferir a nuestro contexto local?  ¿Qué necesitarías para trabajar colaborativamente para implantar sesiones STEM y STEAM en tu centro?

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Conexión con la Pirámide de Bloom, niveles de PISA y marcos de la UNESCO

 

La gradación en estos niveles enlaza con las HOT de la pirámide de Bloom, las propuestas de seis niveles PISA de la OCDE, y los Marcos de la UNESCO para el trabajo de las competencias digitales en el currículum. Las siete competencias macro propuesta por Mmantsetsa Marope, Patrick Griffin y Carmel Gallagher  en  Future Competences and the Future of Curriculum  (Marope et al., 2017), se identifican y desarrollan a través de los conocimientos, los datos, los conceptos, habilidades, la tecnología, los valores y las actitudes.

Gestionar esta información adecuadamente nos ha de permitir desarrollar las 7 competencias macro que todos los currículums necesitan incorporar urgentemente, que según este estudio de la UNESCO son:

  1. Ser aprendiz de por vida (aprender a aprender): curiosidad, creatividad, pensamiento crítico.
  2. Autorregulación (aprender a ser): iniciativa, motivación, resiliencia, responsabilidad
  3. Interacción, usando diferentes herramientas y recursos (aprender haciendo): uso eficiente de los recursos, uso ecológico de los recursos.
  4. Colaboración (aprender juntos): trabajo en equipo, colaboración, negociación.
  5. Interacción con el mundo (aprender a ser éticos): interacción local y global, ser respinsable, respetuoso
  6. Transdisciplinaridad (habilidades trasversales, integradas y interconectadas, en STEM y humanidades)
  7. Multimodalidad (habilidades instrumentales i transversales, de acceso y transferencia del conocimiento)

Si tenemos presente la gradación de las preguntas que hemos propuesto en este documento, ofreceremos a nuestra audiencia (docentes, alumnos de diferentes niveles, responsables familiares, ciudadanos en general) una sesión donde sus conocimientos, habilidades y valores se desarrollarán en narraciones compartidas, consolidando sus estrategias de aprender a aprender para el futuro. Evidentemente, la interacción evoluciona y requiere nuevos datos y nuevos retos, de modo que se enfrentará al cambio con la experiencia conseguida. Cuando se creen nuevos espacios de interacción personal y de relación colectiva,  habremos de aprender de nuevo a codificar signos y gestionar relaciones: tal vez en un futuro se codificarán ondas cerebrales, nos informaremos mutuamente de nuestros estados de ánimo con colores automáticos en el texto de la pantalla, o iniciaremos conversaciones virtuales en objetos conectados que aún están por descubrir. En todo caso, la autenticidad de una conversación honesta, y la riqueza de la interacción humana seguirán siendo valores sociales incuestionables.

Las tecnología actual nos permiten registrar todas las interacciones de la conversación colectiva (en pdf, en web, en html, en formatos diversos), para poder recuperarlas, consultar los enlaces compartidos, continuar ampliándolos y compartiéndolos, y construir conocimiento a partir de la documentación existente. Estos archivos representan, por una parte, el legado del aprendizaje digital que la humanidad ha iniciado y apenas despliega en una esfera virtual intangible en expansión. Por el otro, serán el testimonio de una época crecientemente acelerada, donde los aprendizajes dejan de ser un objeto acumulable, para convertirse en fluidos de interconexión y contacto personal que enriquecen los colectivos y estimulan la innovación y el pensamiento creativo individual. En este mundo tecnificado en el que vivimos, la dimensión humana es más valiosa y reveladora que nunca.

 

Neus Lorenzo / Àngels Soriano

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Bibliografía

 

EU (2018) Developing digital youth work. Policy recommendations, training needs and good practice examples for youth workers and decision-makers : expert group set up under the European Union Work Plan for Youth for 2016-2018.
https://publications.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/fbc18822-07cb-11e8-b8f5-01aa75ed71a1

Lorenzo, N. & Soriano, A. (2018). Dialogic Interaction for Enhancing Digital Literacy. https://onedrive.live.com/View.aspx?resid=6729A7427EF70C18!27280&app=PowerPoint&wdSlideId=256&wdModeSwitchTime=1534770385544&authkey=!AG8a0ewskAKIvo4
Materiales de formación: https://drive.google.com/drive/folders/1XGAaSgIhaBDuAIJj8_TbAi6-Zl_0k3qJ

Josefowicz, M.; Gallón, R.; Lorenzo, N. (2017) Transmedia and Transliteracy in Nemetical Analysis
http://transformationsociety.net/wp-content/uploads/2017/09/gallon-chap_EIST4-2018.pdf

M. Marope, P. Griffin, C. Gallagher, Future Competences and the Future of Curriculum. A Global Reference for Curricula Transformation, Paris, IBE-UNESCO, 2017. http://www.ibe.unesco.org/sites/default/files/resources/02_future_competences_and_the_future_of_curriculum_30oct.v2.pdf

UNESCO (2013) Intercultural Competences.  Conceptual and Operational Framework 
http://unesdoc.unesco.org/images/0021/002197/219768e.pdf

Soriano, A. (2018) #XATAC5 A LA UNESCO: APORTANT IDEES A LA MOBILE LEARNING WEEK.
https://xatac5.com/2018/03/27/xatac5-a-la-unesco-aportant-idees-a-la-mobile-learning-week/

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Publié le 25.9.2018 par Juanmi Muñoz

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¿Conoces los 6 retos del aprendizaje en una sociedad híbrida?

El mundo imaginario donde humanos y robots conviven en el mismo espacio ya está aquí, aunque no lo tengamos en el comedor de casa.

 

Hace pocas semanas, un robot dotado de inteligencia artificial superó el examen escrito necesario para ejercer oficialmente la medicina en China (1).  Los Emiratos Árabes Unidos acaban de crear en Dubai un Ministerio dedicado a la Inteligencia Artificial (2) Arabia Saudita ha concedido la ciudadanía a un robot femenino llamado Sophia, en medio de una gran controversia mediática (3).

Cuando la UNESCO plantea los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030 (4), no hace únicamente alusión a las necesidades ecológicas para luchar contra el cambio climático, o al reto económico de integrar el relevo tecnológico en el mundo laboral, sino que lanza un llamamiento al mundo para mantener la sostenibilidad social, cultural y humanista que ha de garantizar la continuidad de nuestra especie.

La sociedad actual está inmersa en una espectacular expansión de la tecnología digital, y avanza hacia horizontes inciertos. Sin apenas darnos cuenta, ya habitamos un mundo donde las redes de máquinas robotizadas toman las decisiones (¿has pensado cómo se activan los semáforos de una gran ciudad?), actúan de forma autónoma (¿sabes cómo funciona el electrodoméstico recogedor que barre la casa y se auto-enchufa cando se descarga?) y se adaptan al contexto (¿por qué los mensajes de spam acaban por cruzar los filtros de contenido de tu ordenador?). El cambio trascendente de esta nueva revolución industrial 4.0, vinculada a la Internet de las Cosas, no se encuentra en el enfrentamiento humano-máquina, sino en la estrecha simbiosis entre ambos, que se está creando el albor de una nueva humanidad tecnificada. Desde la generalización de Internet a finales del s. XX, somos humanos de cultura híbrida (física y digital), mediada por una tecnificación contextual extrema, globalizada, y cada vez más invisible. ¿Estamos preparando a los alumnos y a los profesores del mañana para abordar la enseñanza en un mundo hiperconectado?

Photo by Andy Kelly on Unsplash

La cultura instrumental es un espacio de expansión sensorial, que capacita al ser humano con nuevas habilidades: la lengua y la escritura nos permiten comunicarnos a través del espacio y del tiempo; la domesticación de los animales, los transportes mecánicos, los utensilios y maquinas de todo tipo nos facilitan la movilidad y la carga más allá de nuestras frágiles habilidades físicas; Internet y la esfera digital nos abre experiencias extrasensoriales y cognitivas inexistentes hasta ahora, al conectarnos a las cosas y las personas a través de aplicaciones y redes sociales. A medida que los avances tecnológicos se consolidan, se hacen invisibles a la consciencia de innovación, y se diluyen en el contexto. El móvil, el implante cloquear, los marcapasos o los sensores domóticos, por poner algunos ejemplos, han sido ancestros de lo que se avecina. ¿Nos hemos planteado cómo educar para un futuro que nadie conoce todavía? (5)

EL 22 de noviembre 2017 tuvo lugar en Bruselas la Conferencia “Lifelong Learning in a Technological World” (6) en la que se debatió sobre los retos del aprendizaje en un mundo en el que los humanos se rodean de tecnología asistencial en sanidad, transporte y comunicaciones. Allí, la Dra. Neus Lorenzo presentó 6 propuestas para abordar los retos de la formación docente en este nuevo mundo híbrido:

 

 

1. En la educación obligatoria: De los “silos” de las asignaturas a la Integración del conocimiento.

La escuela se convertirá en un entorno enriquecido, con extensiones digitales que pueden gestionar contenidos y datos con rapidez y eficiencia. Pregunta a Siri, Google, o Alexia y te dirán la respuesta a casi todos los exámenes que actualmente se generan en las aulas escolares. Actualmente, las asignaturas que requieren procesos de gestión cognitiva simple (identificar, recordar, aislar) se convierten en “silos” que fragmentan arbitrariamente la realidad compleja. ¿Por qué memorizar datos sin objetivo ni propósito? El fracaso escolar está asegurado, mientras no cambiemos las antigua metodologías expositivas hacia un aprendizaje “maker”, vivencial y manipulativo, orientado a descubrir problemas auténticos en contextos reales, y a proponer soluciones integradas en proyectos colectivos. Las iniciativas de STEM, CLIL, o de PBL son ejemplos de éxito que debemos generalizar.

 

2. En la educación superior: De la educación Formal, a la Informal y no-Formal.

La enseñanza posobligatoria y superior se flexibilizará para reconocer habilidades sociales y certificar competencias adquiridas en entornos no académicos. Los itinerarios educativos individuales, que actualmente generan una disociación real entre la oferta de formación académica, y la demanda empresarial de mercados emergentes y dinámicos. ¿Cómo superar la rigidez de la formación universitaria, demasiado sujeta a currículos obsoletos? Los sistemas educativos sólo pueden dejar de ser “fábricas de parados” si se abren a la realidad competencial del alumnado a través de la incorporación del reconocimiento fruto de la formación no formal, y la autoevaluación de las habilidades y los logros educativos informales. El Europass, el PEL (Portfolio Europeo de las Lenguas), o los Portafolios Digitales de curriculum personalizado, son iniciativas que deberemos reformular y desarrollar para reflejar el “Aprendizaje a lo largo de la vida” (Lifelong Learning) de cada uno de los ciudadanos.

3. Las prácticas guiadas: Estandarización o Desarrollo centrado en el alumnado.

Las prácticas, en cualquier área académica, dejarán de regirse por el número de horas de dedicación, para centrarse en logros concretos y evidencias de aprendizaje. En la actualidad, la educación del profesorado acredita las prácticas escolares básicamente por el tiempo de por permanencia a una escuela. Esta mera asistencia no permite apreciar la capacidad docente de los futuros profesores. ¿Cómo abandonar la estandarización de las prácticas “por horas”? Hay que gestionar practicas guiadas en las que el alumnado deba realizar actividades de modelaje, participar en proyectos comunitarios colectivos, o liderar propuestas emprendedoras y autogestionadas. Las evidencias concretas, más allá del tiempo de dedicación, deben demostrar el desarrollo del alumno y su nivel de dominio en un entorno real. Las redes sociales y las comunidades de interés ofrecen espacios de voluntariado, aprendizaje en servicio, crowdfunding y mecenazgo que habrá que explorar para poder financiar y retribuir los proyectos de éxito en este ámbito.   

Photo by Annie Spratt on Unsplash

 

4. Experiencia de aprendizaje: De las habilidades personales, al perfil profesional.  

En la escuela del futuro, las experiencias de aprendizaje serán registradas por las diversas plataformas de comunicación y de gestión de la información que utilice el alumnado. La huella digital de intentos y errores, tiempo de estudio o procesos de mejora servirá tanto para acreditar niveles de dominio como para disponer de resultados y evaluaciones internacionales de referencia. Con todo, las habilidades personales de relación, empatía o inteligencia emocional son difíciles de medir y de interpretar desde la interacción tecnológica. ¿Quién y cómo enseñará en escuela la gestión emocional de la comunicación de humanos-máquinas, en redes y comunidades? No se trata únicamente de acompañar en la construcción del conocimiento técnico que esto implica, sino de fomentar el perfil de profesional y ciudadano ético, que priorice la equidad y la cohesión social en la transformación digital, para conseguir un mundo sostenible. Las actitudes, los valores y los principios de inclusión, han de ser necesariamente objeto de debate, consenso y revisión constante entre los profesionales de la educación.

 

5. Desarrollo profesional: Recursos Individuales o Empoderamiento Colectivo.

En una sociedad híbrida, la identidad individual se define integrando conjuntamente los recursos individuales, aprendizajes compartido, y redes de acceso tecnológico al mundo. La movilidad de los profesionales (al extranjero o a entornos diferentes) ayuda a experimentar recursos propios, y adquirir recursos de otras colectividades. ¿Hacia dónde va el desarrollo profesional docente en una sociedad hiperconectada? El profesorado será un co-tutor socio-educativo del alumno, en su crecimiento intelectual y personal. En su desarrollo profesional, será también un gestor de espacios, plataformas, entornos y escenarios de aprendizaje. En un mundo híbrido, tanto las opciones sensoriales congénitas, como las capacidades y habilidades desarrolladas, se combinan con las oportunidades derivadas de los distintos aparatos o herramientas tecnológicas asociadas al individuo. Las extensiones que hoy conocemos (desde las gafas o el móvil, hasta los implantes o los medicamentos y potenciadores químicos del aprendizaje), se ampliarán con los injertos de memoria y de expansión cognitiva, que sin duda se asociarán al ser humano con el tiempo. Hoy en día, la conexión entre personas se ha visto enriquecida con el acceso a Internet, que aporta la ubiquidad de la información, y se verá aún más ampliada cuando se consoliden conexiones entre seres humanos y objetos, hasta horizontes que actualmente no podemos ni imaginar. En un entorno semejante, el empoderamiento colectivo sólo puede funcionar con fuertes principios de respeto hacia la libertad ajena, la empatía hacia sus necesidades y el reconocimiento a sus esfuerzos en convivencia. 

 

6. Información 4.0:  Colaboración Humano–Máquina en una Sociedad híbrida.

Las herramientas en red generan un contexto increíblemente activo y enriquecido, con los avances de la Inteligencia Artificial. ¿Qué es, y cómo afectará a la educación? El uso de la ingente cantidad de datos (BigData) permite entrenar ordenadores en algoritmos estadísticos, para el reconocimiento de imágenes, textos, sonidos y correlaciones basándose en la regresión y la selección del error mínimo. Estos procesos automáticos de Aprendizaje Profundo (Deep Learning) están en la base de la toma de decisiones, y constituyen una zona desconocida, invisible y automatizada de la evolución tecnológica. Las máquinas robotizadas con Inteligencia Artificial aprenden, y son capaces de identificar los elementos de la realidad, realizar operaciones cognitivas en contextos precisos, y proponer acciones autónomamente, sin soporte humano. Es la llamada Información 4.0, los circuitos de información efímera, fragmentada, reutilizable, multiplataforma, que las máquinas pueden procesar en comunicaciones encriptadas, para sugerir, seleccionar o filtrar información a los usuarios. Muchas de las tareas de instrucción docente que hacen hoy en día los profesores, pueden hacerlas perfectamente los robots o agentes de Inteligencia Artificial. Hemos de aprender con urgencia cuál es el valor añadido de un profesor humano, y potenciar la colaboración humano-máquina en beneficio del relevo generacional. Las máquinas aprenden rápido: los humanos no podemos quedar atrás.

Aunque es imprescindible hacerlo, no será suficiente con desmitificar la programación y popularizar la robótica en las escuelas. La Semana del Código y los concursos de Lego League son un primer paso que puede ayudar a paliar el terrible déficit de estudiantes técnicos y de profesionales expertos en las ciencias emergentes. Pero se necesitan aún más estrategas y emprendedores que aborden la gestión de proyectos con flexibilidad para liderar el cambio y la transformación que se avecina.

Se hace evidente que la lista de conocimientos que definen algunas asignaturas universitarias está obsoleta, y hay que suplirlas por rúbricas de progreso y de dominio, en áreas y competencias que el alumnado deberá “saber hacer” si quiere tener alguna oportunidad en el mundo laboral. El currículum ha dejado de ser el conjunto de temas a estudiar, para definirse como el proceso que permite adquirir actitudes y principios de crecimiento personal y competencias de desarrollo socio-laboral. Aprender a aprender implica aprender a implicarse, colaborar, liderar proyectos y esforzarse por mantener equipos profesionales eficientes y sostenibles.

Una educación 4.0 tendrá en consideración el alumno integral (la persona y su extensión tecno-cultural), y priorizará tanto su capacidad de adaptación a contextos diversos y cambiantes, como la capacidad de transformar el entorno y actuar colectivamente para conseguir un mundo más justo para todos. Para ello, hemos de empezar por cambiar el sistema educativo.

 ¿Nos atrevemos?

Dra. Neus Lorenzo / @NewsNeus
The Transformation Society co-founder

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Fuentes utilizadas:

  1. XinHua http://news.xinhuanet.com/english/2017-08/20/c_136540520.htm
    Castellano: https://mundo.sputniknews.com/tecnologia/201708211071750337-china-presenta-robot-diagnostica-enfermedades/
  2. Fuentes: https://lacienciameencanta.com/dubaiministrointeligenciaartificial/
    http://www.emol.com/noticias/Tecnologia/2017/10/19/879896/Emiratos-Arabes-apuesta-por-la-ciencia-con-nuevo-ministerio-de-inteligencia-artificial-y-un-viaje-a-Marte.html
    http://www.ansalatina.com/americalatina/noticia/tecnologia/2017/10/19/crean-ministerio-de-inteligencia-artificial_2195ace0-3f78-4e37-970b-7dc0b759bf41.html
  3. Fuentes: https://globalnews.ca/news/3844031/saudi-arabia-robot-citizen-sophia/
  4. Programa oficial: https://es.unesco.org/sdgs
  5. La autora lo planteaba a principios del 2017 en ELTOC 2017: https://www.slideshare.net/nlorenzo/learning-for-the-unknown-eltoc-2017
  6. Programa: http://lllplatform.eu/lll/wp-content/uploads/2017/10/11.LLLWeek_ATEE_LL-in-a-Technological-World_22Nov2017-2.pdf

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Publié le 10.12.2017 par Juanmi Muñoz

La riqueza del InfoCompost en un mundo interconectado

Resumen

  • Del reciclaje ecológico al InfoCompost informativo
  • A la búsqueda de la sostenibilidad comunicativa
  • La abundancia indiscriminada, un reto educativo
  • Lo más difícil: el descarte

Abstract:

Igual que nos implicamos en el reciclaje de materiales para mantener el equilibrio ecológico, nos enfrentaremos en breve a la necesidad de eliminar el exceso de información y de reutilizar lo esencial en nuevos contextos. Descartar la acumulación innecesaria, y transformar el conocimiento significativo en nutriente social es un InfoCompostaje necesario. El reto de la educación está en potenciar la selección de conocimiento y gestionar el descarte.

Imagen 1. Ref: http://img04.deviantart.net/7d72/i/2013/274/b/8/deconstruction_book_by_halestormchick-d6ou9xn.jpg

 

Del reciclaje ecológico al InfoCompost informativo

¿Dónde se tira el plástico, el metal o el vidrio? ¿Dónde irían unas gafas rotas?
Esta última pregunta tiene sentido gracias a un hábito necesario pero muy reciente: el reciclaje.

Hace apenas quince años, el reciclaje de los desperdicios urbanos era una tendencia vanguardista e innovadora, estrechamente relacionada con los movimientos ecologistas y solidarios, a veces marginales, preocupados por el cambio climático, la polución y el consumismo desproporcionado.

Hoy día, el reciclaje se ha abierto camino hasta integrarse en los comportamientos de la ciudadanía responsable. Reciclar responde hoy en día a planteamientos de política municipal, altamente reglamentada y asimilada a procesos ordinarios de integración social.

A pesar de estar actualmente promovido por instituciones estatales y locales, el reciclaje se realiza de forma poco eficiente, a menudo sin propósito claro y lejos del impacto ambiental deseado. Todavía estamos intentando descubrir formas de reciclaje que permitan la óptima reutilización de materiales y la sostenibilidad de los procesos. En un mundo de abundancia y exceso, saber seleccionar y transformar es un conocimiento esencial.

El crecimiento de la realidad digital, en entornos virtuales y comunicativos, ha generado una nueva necesidad de selección, reciclaje y transformación, más allá del mundo físico. ¿Dónde van a parar las páginas de diarios virtuales obsoletos? ¿Quién se encarga de eliminar los documentos antiguos de las empresas o las instituciones? ¿Qué pasa con los perfiles en las redes sociales de las personas que fallecen?

Vivimos en una sociedad altamente comunicativa, donde la industria más tradicional tiene una base informativa explícita. Incluso la industria del automóvil o de maquinaria pesada tienen un componente material comunicativo, de interacción con el usuario, intercambio de datos y registro documental. Los coches nos hablan, nos muestran información y anotan nuestras conductas y hábitos en la forma de conducir. Esta información fragmentada se halla actualmente en proceso de fusión, por los mecanismos de conectividad extrema en la Internet de las Cosas, y los procesos analíticos de integración en el Bigdata. La abundancia y el exceso de información se ha infiltrado también en el espacio virtual, y está creciendo exponencialmente.

La gestión del InfoCompost[i] , del producto informativo acumulado, se está abriendo paso en los planteamientos de ecología virtual, que se interesan por la sostenibilidad comunicativa, la mejora de la formación empresarial, y la actualización educativa tecno-pedagógica.

Imagen 2. Ref: http://nicedrawing.com/wp-content/uploads/2016/10/book-sculpture-train-of-thought.jpg

 

A la búsqueda de la sostenibilidad comunicativa

Aprender a leer y analizar la cantidad ingente de datos existente en este mundo hiperconectado requiere nuevas habilidades comunicativas y analíticas, que están generando tendencias en el mundo tecnológico industrial. La Transmedia[ii], entendida como composición del discurso informativo a través de múltiples plataformas y canales diversificados, ha dado como resultado formas distintas de asimilar la información. No es suficiente con leer, escribir, hablar, escuchar y dialogar: hay que saber pasar de un código comunicativo a otro, descifrar textos complejos, audiovisuales, multimodales, interconectados por hipervínculos, co-creados y editados por múltiples autores en diversas lenguas. Aun así, la comunicación en el mundo actual requiere incluso otras habilidades relacionadas con la gestión del conocimiento y el pensamiento crítico.

Aprender a comunicarse en el mundo actual exige saber gestionar el mensaje esencial, la obsolescencia de la información, y la reutilización de los componentes operativos en cada momento: es el InfoCompost de nuestra experiencia comunicativa, que se convierte entonces en un nutriente básico del conocimiento compartido. La reutlización y la transformación de herramientas físicas ha sido un rasgo propio de la hominización. De igual manera, la reutilización y transformación del conocimiento, en entornos comunicativos digitales, puede ser el detonante que humanice nuestra capacidad de compartir, co-crear y colaborar de forma creativa. ¿Aprenderemos a hacerlo? Antes, tal vez, habremos de desaprender.

Igual que los primeros movimientos de reciclaje material alertaban de los peligros del consumismo indiscriminado, la industria comunicativa ha empezado a reflexionar sobre los riesgos ambientales de la sobre carga informativa en los entornos digitales. La infoxicación[iii] o exceso de datos (information overload) debería regularse con el mismo espíritu de reciclaje que se utiliza en el mundo material: reutilizando las partes útiles y significativas.

La gestión del InfoCompost es una propuesta basada en la reutilización selectiva de elementos de información que pueden ser relevantes de nuevo, en contextos distintos a los que inicialmente estaban destinados. ¿Quién no ha reutilizado alguna frase, algún párrafo o alguna idea de un documento elaborado años atrás? ¿Quién no se ha sentido inspirado por una antigua canción conocida, repentinamente recuperada en YouTube, o por un artículo ya olvidado, que nos aparece en un lugar inesperado de la red? Todos los escritores han utilizado alguna vez párrafos de sus propios textos en nuevas producciones, igual que los compositores y los políticos. Cualquier profesional con un buen portfolio personal es capaz de echar mano a su dosier de creaciones personales para generar nuevas combinaciones que añaden otras dimensiones de conocimiento, distintas y originales.

El buen InfoCompostaje nos puede ahorrar mucho tiempo, energía y dinero. Mantener indefinidamente millones de ficheros, almacenados en múltiples servidores, tiene un coste económico y ecológico real del que no somos conscientes.

Aprender a reutilizar la información existente en la red, recogida en formatos muy diversos, es una práctica de Transliteralidad (Transliteracy) propia de los entornos Transmedia en los que vivimos. Los alumnos de hoy, profesionales del mañana, han de aprender a descomponer textos escritos, orales o audiovisuales, y recomponer la información relevante en forma de Tweet, infograma o conversación en Skype.  Han de poder construir un discurso crítico sobre temas diversos a partir de evidencia claras que descarten explicaciones innecesarias.  Necesitamos desarrollar nuevas técnicas docentes que ayuden a concienciar al alumnado sobre éstas y otras prácticas esenciales para la sostenibilidad comunicativa en el mundo virtual.

Image 3, Ref: http://thechestertones.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/02/la-paradoja-de-la-eleccion-infoxicacion-the-paradox-of-choice.jpg

 

La abundancia indiscriminada, un reto educativo

Identificar los componentes del conocimiento que hay que mantener en las escuelas para las futuras generaciones es una responsabilidad educativa de gran trascendencia social, económica, política y ética.

Cuando hallamos información obsoleta en la red, la descartamos sin eliminarla del sistema: el residuo sigue allí. Lo mismo pasa con el currículum: no disponemos de mecanismos que determinen a priori si una información está anticuada o ha dejado de ser relevante en el contexto en que se generó. Hoy en día, esto es un reto aparentemente insalvable. Padecemos el síndrome de Diógenes digital.

Por primera vez, la tendencia actual de innovación en el sistema educativo intenta simplificar los contenidos, los procesos e incluso los principios sobre los que se basa la enseñanza-aprendizaje. Hemos acumulado un extenso contingente de conocimiento, a menudo innecesario, cuyo mantenimiento exige una enorme energía personal, social y económica.  No obstante, somos conscientes del riesgo que implica eliminar del sistema aquella información que puede ser necesaria en el futuro.  Todos nos resistimos a borrar ficheros antiguos, por si (tal vez) contienen algún detalle importante o significativo para nuestro próximo proyecto o nuestra siguiente investigación.

Desconocemos, en todo caso, qué información existente puede sernos de utilidad en un futuro, cómo acceder a ella de forma coherente y significativa, e incluso qué procesos nos permitirán utilizar las partes moleculares más relevantes, en un nuevo contexto.  De igual manera, no sabemos aún cómo gestionar el curriculum, cómo actualizarlo, o cómo librarnos de él, para dar respuesta a las necesidades de futuro.

Imagen 4. Ref: The Transformation Society, 2017.  infoCompostaje en entorno digitales.

Parece que Finlandia, Canadá y otros países vanguardistas se han tirado a la piscina para empezar con los recortes de datos explícitos en la escuela, y la ampliación de reflexiones de carácter abstracto, científico y social. Pero en nuestro país no se ha tomado aún ninguna determinación en este sentido.  ¿Quién se atreve a decir que los polinomios son innecesarios en la enseñanza obligatoria? Se pueden trabajan los mismos conceptos de incógnitas, en juegos informatizados ¿Qué parte de la historia debería eliminarse en la enseñanza primaria? Las reflexiones históricas pueden hacerse con reproducciones artesanales y juegos de interacción cultural ¿Qué parte de las ciencias naturales puede ser opcional en secundaria? Hay que profundizar en los temas científicos de mayor urgencia ecológica, y de responsabilidad colectiva.

Nadie ignora que las necesidades educativas están íntimamente relacionadas con la sostenibilidad emocional, económica, laboral y ciudadana, tanto de los individuos como de las comunidades.  Una de las reflexiones más recientes e inspiradoras sobre la necesidad de actualización continua en el mundo actual se puede hallar en esta experiencia, publicada en el World Economic Forum, en enero del 2017, por Saadia Zahidi:

“Durante el último año, en el Foro Económico Mundial y en otros lugares, he hecho dos preguntas a los participantes. En primer lugar, pido una demostración de las manos sobre si se sienten seguros de sus habilidades actuales a través de ellos hasta el final de sus carreras - alrededor de uno de cada cinco levantar las manos. Luego les pregunto si se sienten seguros de aconsejar a sus hijos sobre su educación para prepararse para su propio futuro: ninguno levanta la mano. Estas son algunas de las figuras más destacadas del mundo y, sin embargo, como muchos de nosotros, no están seguros de cómo se verá el futuro de los mercados laborales.” [iv]

 

Lo más difícil: el descarte

La eficacia, calidad y buena orientación del sistema educativo depende ahora de la satisfactoria actualización del conocimiento a lo largo de toda la vida. En entornos formales e informales, exigimos información de calidad, mejor formación, y espíritu de transformación[v].

Nos enfrentamos a la toma de decisiones que marcarán el futuro de la sostenibilidad cultural en las próximas generaciones, pero no sabemos aún cómo distinguir lo importante de lo accesorio. Necesitamos un enfoque estratégico en el tratamiento de la información y del conocimiento, que podemos plantear en términos de infoCompost educativo:

  • ¿Qué información hemos de seleccionar? Determinar el origen, la intencionalidad y las consecuencias de un mensaje es una habilidad esencial para acceder a la información de calidad.
  • ¿Cómo actualizamos y contrastamos el conocimiento? Hemos de disponer de mecanismos automatizados de actualización y comprobación de datos, para contrastar, filtrar y discriminar la información relevante a medida que evoluciona.
  • ¿Para qué sirve la socialización del conocimiento en un mundo tan competitivo? La transferencia interpersonal y el tratamiento colectivo del saber es trascendente para evitar el colapso del sistema por extinción de recursos.
  • ¿Por qué hemos de aprender a aplicar y reutilizar la información en contextos diferentes? En el mundo de las redes sociales, donde los usuarios somos la fuente de información y nos convertimos en mercancía digital, todos tenemos derecho a gestionar el InfoCompost de mundo virtual como un nutriente social de conocimiento compartido.

Y lo más difícil de todo: cómo nos deshacemos del material inútil, duplicado y degradado. 

Este proceso de Infocompostaje debe realizarse en un ecosistema dinámico y global, donde los humanos se ayuden de herramientas inteligentes para la selección, destrucción e interconexión de la información. Las tecnologías de comunicación y participación social son parte del problema, y serán también agente activo en el planteamiento de posibles soluciones.

Estamos asistiendo a cambios tecnológicos que comportan una estrecha colaboración humano-máquina. Es una interacción compleja, más allá de la instrumentalización mecánica que conocemos. Habremos de aprender, trabajar y enseñar, conjuntamente, con agentes y entornos de Inteligencia Artificial. Este futuro mixto abrirá (en la sociedad y en la escuela) espacios inexplorados de cognición, comunicación e interacción social. El futuro ya está aquí, aunque sea invisible y mal repartido, amigo Watson[vi].

La automatización en el control de datos, con algoritmos de adaptabilidad y aprendizaje profundo (Deep Learning), está dando un protagonismo extraordinario pero invisible a las máquinas que aprenden, que se interconectan y se auto-gestionan. También ellas habrán de planificar la descomposición de información obsoleta y su recomposición en nuevos contextos.

La Inteligencia Artificial ha llegado para quedarse. Viene acompañada de habilidades de alta definición: detección de contexto, hiper-conectividad, Internet de las Cosas, implantes y prótesis biónicas… estos elementos, en estrecha comunicación codificada y automática, están generando mensajes invisibles, ajenos a la comprensión lingüística del ser humano. Estos y otros elementos de la industria 4.0 son herramientas que el sistema educativo tendrá que explorar y aplicar en los próximos diez años.

Algunas de las aportaciones favorecidas por las estas herramientas digitales son:

  • la personalización del aprendizaje
  • el apoyo virtual a los alumnos más desaventajados
  • la diversificación de espacios educativos
  • la interdisciplinaridad y la transferencia
  • el trabajo competencial integrado e integrador
  • el tratamiento connectivista y transformativo del conocimiento
  • …   …   …

No basta con aprender nuevos conocimientos: en muchos casos, hemos de estar dispuestos a desechar los antiguos. ¿Estamos preparados?

 

By Neus Lorenzo & Ray Gallon. The Transformation Society.

Link: http://transformationsociety.net/

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

[i] “Probing Our Future” (2016) by Ray Gallon and Neus Lorenzo http://www.slideshare.net/TransformationSociety/probing-our-future

[ii] “De las Media a las Transmedia, la gestión del conocimiento en os escenarios integrados de aprendizaje” (2015)  http://odite.ciberespiral.org/comunidad/ODITE/recurso/de-las-media-a-las-transmedia-la-gestion-del/9a7bd36f-8f90-495d-9b2d-c64ce89f63f1

[iii] Infoxicación o sobre-carga informativa, (2013) Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Sobrecarga_informativa

[iv] “We may have less than 5 years to change how we learn, earn and care” by Saadia Zahidi, Head of Education, Gender and Work and Member of Executive Committee, World Economic Forum, Geneva.  https://www.weforum.org/agenda/2017/01/realizing-human-potential-skills-jobs-care-work

[v] “The Transformation Society” (2016) http://transformationsociety.net/

[vi]   "Transform learning experiences with Watson. Personalized learning on a whole new level” (2017) https://www.ibm.com/watson/education/

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Publié le 29.1.2017 par Juanmi Muñoz

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